Cesta punta, Historias de la pelota

UNA EIBARRESA FUE LA 1ª MUJER PELOTARI DE CESTA

1 Comment 24 junio 2011

UNA EIBARRESA FUE LA 1ª MUJER PELOTARI DE CESTA

En la Revista “Eibar”, nº 164, del año 1974, se publicó un artículo del periodista Cleto Unzueta, con el titular: “La 1ª mujer pelotari mundial: Una eibarresa”. El artículo decía así:
«Muchas han sido las pelotaris de raqueta que dio Eibar. Pero sólo hubo una en la modalidad de cesta-punta. Y esto no es historia de ciencia-ficción. Un día del mes de septiembre del año de 1878 nació en la calle de Unzaga.
A sus ocho años, la familia se trasladó a Bilbao donde su padre regentaba el Frontón de la Amistad, frontón más chico que el Euskalduna.

Y allí a nuestra heroína, después del Colegio, le dio por aprender a jugar a la pelota, pero… a cesta-punta, al ver a otros principiantes, que luego serían figuras. El padre encargó al cestero que le hiciera una cesta más chica que la normal. Así se lo hizo, pero, para los 12 años, requirió una herramienta mayor; es decir, la normal de los profesionales.

Con su nueva ‘herramienta’, la muchacha, magníficamente formada, de fuerte complexión, ya imprimía una potencia desusada a la pelota, reboteando admirablemente. A los quince años, ya ensayaba con los profesionales. Y cuando su padre pasó de la Amistad al Euskalduna para idéntico cargo, todos los días la despertaba a las seis de la mañana, para que jugara con los aspirantes, entre los que figuraban también los que estaban casi consagrados, como Irún, Eloy Gastelumendi, José Navas, el gran Zabarte (el portugalujo, que fue muchos años el Rey de los delanteros), Manuel Gómez, y sus hermanos, Laureano y Ramón (los famosos Pasieguitos), Jesús Yurrita, el ermuarra Santos Machín y otros. Ella no desmerecía de los demás, entre los que figuraba también un hermano suyo, un año más joven. Al padre ya le llovían ofertas para que jugara la chica, haciendo pareja con su hermano.

Mas el padre jamás se avino a profesionalizarla. Decía que el que quería verla jugar, tenía que madrugar. Una de las figuras que más prometía en aquel tiempo era un apuesto joven de Lamiaco, Juanito Madariaga, que empezaba a hacer sombra al gran Zabarte. Entre la joven y Madariaga surgió el noviazgo, pero, desgraciadamente, duró poco. Una tarde en que Madariaga jugaba un partido, teniendo por rival a José Irigoyen, de Pasajes, sacador fortísimo, acompañados de sus respectivos zagueros, en la primera decena del encuentro, habiendo ganado el tanto Irigoyen, fue a sacar. Lo hizo con la violencia acostumbrada y con ánimo de dar las dos paredes. Madariaga intuyó la jugada, y de junto a la pared izquierda se dirigió al ancho con tan mala suerte que tropezó con la pelota. Madariaga cayó rápidamente al suelo. La pelota le había dado en el parietal derecho. Murió, a los pocos momentos, en la enfermería del frontón.

Esto motivó el que la muchacha de nuestra historia renunciara a novios pelotaris. Como su hermano fue contratado por la Empresa del Frontón Central de Madrid, en el primer viaje, le acompaño ella, estando dos meses en la capital de la nación, donde seguía practicando su favorito juego. En aquella época, uno de los empresarios más fuertes de España era el bilbaíno don Luciano Berriatua, muy amigo del padre de los hermanos, y habiéndola visto ensayar la quiso contratar. Como se opusiera el hermano, don Luciano vino a Bilbao para hablarle al padre, pero éste era inflexible. El empresario le puso un cheque en blanco con su firma, para que el padre fijara la cantidad que estimara, a condición de que los hermanos jugaran en pareja. Y el padre siguió con la cantinela de que “el que quisiera verla jugar, que madrugara”, puesto que también en el Central jugaba por la mañana temprano.

El año 1904 dejó totalmente de jugar, con 26 años, y se casó, con un capitán marino, natural de Olaveaga. Vino a vivir a ésta (Eibar) cuando tenía su padre el Astelena, y luego el Trinquete. Puso una Academia de Corte y Costura, pues era también una gran modista, sombrerera y corsetera, que dejó buenos discípulas en la Villa, que seguramente la recordarán. En 1936, ya viuda, marchó a Méjico donde residía otro hermano, que fue también pelotari de cesta punta e Intendente del Frontón Méjico, durante 15 años, y allí falleció el año 1948.
Esta es la extractada historia de la primera mujer pelotari de cesta punta, de la que podemos decir que fue también la única. Claro que no fue profesional. Y no lo fue porque aquellos eran otros tiempos en que los padres se imponían más que hoy a sus hijos. Esta eibarresa fue María Unzueta Echebarria».
Al final del artículo hemos descubierto que el autor del mismo, Cleto Unzueta Etxebarria, era hermano de la primera mujer pelotari de cesta.

Conocía anteriormente esta misma historia a través del libro El Juego de Cesta Punta, del autor Fernando Castro, quien lo presenta de forma muy resumida, y sin que aparezca el nombre de la mujer pelotari, aunque sí dice que era eibarresa. Además se comete el error de considerarla 20 años más joven de lo que era en realidad. Por lo tanto, nos quedamos con la versión de Cleto que tenía más motivos de conocer mejor a su hermana. Y también comprobamos que los datos que se dan en el artículo, en cuanto a fechas, frontones y pelotaris, coinciden con la realidad.
Sabemos que el padre de María era un gran pelotero a través de otro artículo de Cleto Unzueta, publicado en la misma Revista “Eibar”, nº 203, junio-julio 1978, en el cual decía:
«Cuando el “Chiquito de Eibar” marchó a Argentina (noviembre de 1884), le acompañaba mi padre, para ayudarle en la organización de sus primeros encuentros pelotísticos». Y cuando le tocó jugar contra Paysandú, el campeón de Argentina: «Paysandú  era ducho en hacer él mismo las pelotas. Nuestro padre también».
El 14 de octubre de 1894, Unzueta padre, arrendó el Frontón de Abando a la vez que tenía el de La Amistad; y cuando se inauguro el “Euskalduna” de Bilbao, el 14 de abril de 1895, pasó a este frontón como canchero y conserje. Aquí actuó de intendente Txikito de Eibar.

Sobre el Frontón de La Amistad leemos en “Historia Ciencia y Código del Juego de Pelota”, 1946, página 194: «El frontón de La Amistad, era el más popular, donde se ventilaron luchas de pueblo a pueblo, cuando en éstos había jugadores que pudieran ostentar la calidad de representativos. En él jugaron el cura Laba, Bishimodu, el Farolero, el Estudiante, Pola, Zapaterito y otros no menos famosos. Pero en las jornadas corrientes, se repetían los partidos entre riojanos y aun aragoneses de la cuenca del Gállego que en Bilbao residían ocupados en distintas profesiones. También eran clientes del frontón La Amistad soldados de los cuerpos de guarnición de Bilbao».

El mencionado hermano pelotari de Maria era Cecilio, quien el 18 de marzo de 1894 (contaba 15 años de edad), jugó un partido a cesta en el Frontón de Deusto contra el famoso Txikito de Eibar. El partido fue el siguiente: Arrizala (a pala) y Cecilio Unzueta (a cesta), contra Txikito de Eibar (a pala) y su hijo Juan (a cesta). Ganaron Txikito de Eibar y su hijo que hicieron 50 tantos, mientras sus contrarios –los dos eran eibarreses- no llegaron a 40. Al hijo del Txikito de Eibar le faltaban cuatro meses para cumplir los 11 años.

La trayectoria que Cecilio siguió después fue: En octubre de 1895 jugó en la inauguración del frontón de Balmaseda, Bizkaia; en 1896 actuó en el Frontón Condal de Barcelona, cuyo Intendente era Txikito de Eibar; en 1999, en el “Central” de Madrid; de 1901 a 1910, y de 1918 a 1921, en el “Jai Alai” de La Habana. En mayo de 1904, participó en la inauguración del frontón de San Louis de Missouri (U. S. A.). Murió en México DF, en 1947.

El otro hermano de María, llamado Felipe, también fue pelotari de cesta punta y actuó en frontones como el “Jai Alai” de La Habana y el Frontón México, entre otros. Retirado de la pelota activa, fue nombrado en 1944 intendente titular del Frontón México, ejerciendo dicho cargo hasta 1954. Después actuó de intendente suplente hasta 1969. Murió en México DF., en 1973, a la edad de 80 años. Felipe Unzueta y Josefa Iarza, -ésta era del caserío Elorreta de Urko-Eibar-, tuvieron 4 hijos (Santos, Herminia, Dolores y Maritxu); el mayor de ellos, Santos, había nacido en el caserío de su madre. Como pelotari jugó en Sevilla y en México, aunque se retiró muy pronto para atender el restaurante del Casino Español, el cual estuvo a su cargo durante muchos años.

Las hijas de Felipe Unzueta, también tuvieron durante muchos años el hotel Villa España en Acapulco (que todavía existe) y de ahí viene el por qué vivieron mucho tiempo los tres hermanos (María, la pelotari; Cecilio y Felipe) juntos en Acapulco. María murió en Acapulco en 1945.

Del otro hermano, Cleto, autor del artículo, sólo sabemos que fue alcalde de Santurce o de Portugalete –hay dudas- y durante la guerra civil emigró a Francia, y luego vino a vivir a Eibar. Murió por los años ochenta del siglo pasado.
Hemos comenzado a contar la historia de la primera mujer pelotari de cesta, y al final hemos terminado contando la de toda su familia.

José Agustín Larrañaga

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  1. Jose Luis Martinez Argote dice:

    Gracias Jose Agustin por este articulo, muy interesante.


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