Juan Ignazio Zulaika
La de ayer día 28 de junio fue una gran noticia para Donostia y para el resto de Euskal Herria. Noticia positiva en muchos aspectos que yo no voy a desgranar porque no es mi tarea, este no es un blog sobre sociología, es algo más modesto. Aquí sólo pretendo exponer mis opiniones sobre jai-alai, la cesta punta. Ahora bien, noticias como la de ayer: Donostia elegida como sede de capital cultural europea el año 2016, nos puede salpicar, debería de salpicarnos en el buen sentido de la palabra. Suena muy bien lo de “capital cultural europea”, y suena a grandes afluencias de gente de otros lugares y suena también a que se destinarán cantidades extras de dinero para organizar todo ese sarao que se avecina.
Lander, en un comentario suyo en este mismo blog, advierte de la oportunidad de tal celebración y de cómo hay tiempo, cinco años, para aprovechar la ocasión y utilizar la cesta punta como escaparate. Estoy completamente de acuerdo con Lander en su observación. Hay que aprovechar esta oportunidad. Tenemos en Donostia un frontón magnifico, el Carmelo Balda, con una cancha fantástica para la practica de la cesta punta. Una de las empresa punteras, la promotora Jai-Alive, tiene su sede en Donostia, conoce el terreno. Se dan pues las condiciones para que se puedan organizar una o varias competiciones sonadas, lo mejor de lo mejor, al albor de esta magna celebración.
¿Se aprovechará esta oportunidad? En el pasado en Donostia-San Sebastián se han organizado diferentes campeonatos, de Euskadi e incluso del Mundo, con mejor o peor respuesta por parte de los medios y del publico, un publico basado principalmente en el núcleo duro, casi siempre los mismos. Esto es lo que hay que evitar. La capitalizad cultural europea hay que aprovecharla para arrastrar al Carmelo Balda un publico que no conoce la cesta punta, es ahí donde hay que volcar todos los esfuerzos. ¿Qué de autóctono puede ofrecer al foráneo una ciudad como Donostia? La oferta puede ser variopinta. Yo, sin embargo, voy a arrimar el ascua a mi sardina y destacaría una especialidad tan espectacular como es el jai-alai, ni más ni menos. Ese año 2016 Donostia debería de ser la sede del campeonato del mundo. Debería de organizarse el torneo más potente hasta ahora jugado, con los mejores del mundo al 100 % y no al 80. Lo que no se debe de hacer es organizarlo como se ha hecho en el pasado, como un torneo de empresa o de empresas con una mínima repercusión mediática y fuera de los canales municipales en los que de verdad se implica la ciudad.
Todo está inventado. Lo hacen en San Juan de Luz con los festivales de cesta punta. Lo hace la ciudad de Donostia con el festival de jazz o de cine. Toda un equipo de gente trabajando todo el año par que la cosa funcione. La gestión de cualquier evento relacionado con la celebración o va de la mano de la organización o se cae en el peligro de volver al pasado y perder una oportunidad, ese escaparate al que hace referencia Lander. No se puede desaprovechar esta ocasión, única en Donostia y por extensión en Euskal Herria para que exista la posibilidad de ver a las grande figuras pero no en un contexto marginal, donde nos veamos las caras los mismos de siempre, el núcleo duro. Tiene que convertirse en la gran oportunidad como proyección externa. ¿Cómo? Convenciendo a quien corresponda e implicando a las diferentes instituciones. Hay cinco años para ello.
Juan Ignazio Zulaika
