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Origen y antecedentes del juego de pelota vasca (Enrique Jordá Gallastegui)

No Comments 27 octubre 2011

Origen y antecedentes del juego de pelota vasca

Enrique Jordá Gallastegui

Si el fin del mundo debiera acaecer dentro de cinco minutos seguiría jugando a la pelota. –San Luis de Gonzaga-

La ausencia de una neta especificación del origen del juego de pelota vasca en los diversos libros dedicados a este deporte me llamó recientemente la atención al leer una publicación destinada al estudio de otros juegos cuyas procedencias estaban investigadas con tanto rigor científico como meridiana claridad.

El modo en que Enrique Abril, siguiendo a Adolphe de Luze, enfoca esta rebusca me parece un típico ejemplo de la manera en que se ha intentado resolver la dificultad que aquí tratamos de solucionar. «Ya en la noche de los tiempos», escribe Abril, «se registran destellos del juego de pelota o con pelotas»… «no es preciso recordar la variedad de todos esos juegos conocidos y practicados en los primeros tiempos de la historia y que han dejado huellas en sus páginas y especialmente en las inscripciones y pinturas de las épocas más brillantes de la cultura egipcia simultánea, probablemente, de la Siria y Persia de las que pasaron después a Grecia y Roma» (1).

A pesar que Gibert, al tratar el mismo tema, se contentase con advertir únicamente al lector la probabilidad «que no hubiera nada cierto en lo que dijera y que a la larga conseguiría aburrirte» (2), quizá sea Peña y Goñi quien presente la postura más peculiar entre los escritores que han abordado este sujeto. En un libro, simpático y valioso en múltiples aspectos, afirma: «las disquisiciones históricas me llevarían probablemente a averiguar que los primeros jugadores de pelota fueron Adán y Eva, y la primera cancha abierta el Paraíso»… «desde Adán y Eva hasta Percain, Arantza y el hijo de Simón, hay una barbaridad de siglos, los mismos que voy a saltar, con permiso de los lectores» (3).

Tampoco Blazy (4), Jaureguy (5) y, últimamente, Bombín y Bozas (6) han llegado al germen del que brotó este deporte. Los últimos mencionados advierten, en su espléndido libro, al «curioso lector que, deseoso de obtener noticias sobre el génesis y desarrollo del juego de pelota entre las más antiguas agrupaciones humanas acuda a los libros dedicados a este deporte -nada abundantes por otra parte- se sentirá sin duda defraudado ante la total carencia de datos que sobre este aspecto particular advertirá en ellos» (7).

Debido a que todos los juegos que actualmente se practican sirviéndose de objetos esféricos, más o menos voluminosos, tienen un común origen, orienté mis rebuscas siguiendo sus evoluciones para hallar, eventualmente, la misma causa generatriz de todos ellos y llegué a la conclusión que las raíces más profundas del juego de pelota presentan un nexo con ceremonias religiosas muy antiguas que derivaban, a su vez, de luchas ocurridas durante el período protohistórico entre los reyes del Alto y Bajo Egipto (8).

No es este lugar para explorar el enmarañado laberinto fruto de creencias y manifestaciones religiosas egipcias, pero para poder apreciar adecuadamente las ceremonias que con el tiempo evolucionaron hasta devenir la ascendencia del juego que nos ocupa debemos recordar que los faraones poseían en la vida de ultratumba derechos que no compartían sus súbditos. La religión egipcia experimentó solamente un comienzo de

democratización tras los primeros siglos del Imperio Medio, entre 2700 y 2200 antes de J.C., cuando se toleró, entre otras cosas, que el Libro de los muertos -una especie de vademécum que se depositaba en las tumbas de quienes lo requirieran para ayudarles a superar las diversas pruebas que tamizaban las almas antes de lograr el reposo eterno- fuese depositado con los restos mortales de los funcionarios del estado y más tarde con los de otros sectores de la población (9).

La identificación de los faraones con los dioses motivó que los reyes del Alto y Bajo Egipto, conformándose a usos en vigor, tuviesen una representación mítica de sus propias divinidades ya en Horus, el dios de la región fértil favorecida por las aguas del Delta o en Set, a quien se adoraba en las áridas zonas del Alto Egipto. El antagonismo entre ambos desembocó en crueles luchas que sostuvieron los reyes hasta que uno de ellos fuese implacablemente derrotado.

Historia y religión egipcias convergieron en mitos. Entre los muchos y complejos que nos han llegado, nuestro estudio nos conduce a calar en uno de los más extendidos: el encerrado en la leyenda de Isis y Osiris.

Esta aparece primeramente fragmentada en ciertos escritos de Diodoro de Sicilia y Herodoto. Algunos de sus detalles fueron burilados en un limitado número de inscripciones antes que Plutarco diera forma a la leyenda en pari kai Osiridos (10). Resumir esta leyenda en pocas líneas no es empresa holgada pero, a riesgo de parecer obscuro, diremos únicamente que Geg, dios de la Tierra, y Nut, diosa del Cielo, engendraron dos hijos -Osiris y Set- y dos hijas -Isis y Nefitis-. Osiris casó con su hermana Isis mientras que Nefitis compartió la vida de Set. Osiris al mostrarse sabio y prudente en sus funciones de gobierno desató la envidia y el odio de Set a extremos tales que éste no paró hasta hacerle caer en una astuta trampa, matarle y despedazar su cuerpo. Set y sus secuaces depositaron los restos de Osiris en un sarcófago que lanzaron al Nilo. Empujado por corrientes varias, las aguas llevaron los restos de Osiris hacia las costas fenicias donde el sarcófago arrimó en Biblos. Dominando su dolor Isis no cejó hasta recuperar el cuerpo de su marido y acompañada de Nefitis entonó una elegía de la que derivan las plegarias del culto a Osiris. Se atribuían a esta oración poderes mágicos que unidos a la solicitud de las dos hermanas y a la ayuda prestada por Anubis -divinidad cuya actividad esencial se ejercía en el mundo de los muertos- lograron resucitar a Osiris. Entretanto Isis había concebido a Horus, Set apoderándose nuevamente del cuerpo de Osiris lo talló en catorce trozos que fueron hallados por Isis quien los enterró en los lugares donde los encontró originando así los diversos santuarios que en Egipto se dedicaron al culto de Osiris. Con la intención de protegerle de las iras de Set, llevó Isis su hijo a la cenagosa región del Delta y cuando alcanzó el joven dios la edad hombría lo presentó a la corte de los dioses. Allá arguyó Toth, ante un jurado, para que Horus fuere reconocido por heredero de su padre Osiris. Set fue condenado y a Osiris le fue encomendado el puesto de señor del Averno y juez supremo de los muertos. El polifacético Osiris presenta serias dificultades para ser definido en una breve fórmula. Posee entre otros atributos los de un dios de la vegetación. Fácil es deducirlo si observamos en mausoleos dedicados a su memoria ciertos dibujos ornamentales que presentan semillas y arbustos. Confirman este aserto las inscripciones que obran en algunas pirámides donde puede leerse: « ¡Oh! Tú cuyo árbol es verde, quien se yergue en este campo». «Yo vivo, yo muero, yo soy Osiris»… «Yo vivo como el trigo, y crezco como el trigo» y como la fertilidad es inconcebible sin agua leemos en el mismo monumento: «Tú eres en verdad el Nilo, amplio siempre al comienzo de las estaciones; dioses y mortales viven gracias al agua que Tú les prevees» (11). En los combates de Horus, dios vengador de su padre, contra el villano Set se halla el auténtico germen del juego de pelota vasca. Tras los combates históricos que entablaron los reyes del Alto y Bajo Egipto y la fusión posterior de prerrogativas monárquicas con potestades divinas en la misma persona, el pueblo egipcio celebraba regularmente ritos destinados a lograr la intervención de Horus en el logro de una abundante cosecha. En estas ceremonias rituales se simulaban combates entre Horus y Set acompañados por sus partidarios. Un grupo de contendientes lanzaba contra el otro la reproducción de una cabeza humana de tamaño natural que con el tiempo fue sustituida por un objeto esférico. Ambos objetos representaban la cabeza de Osiris (12).

Estos ritos encierran dos elementos fundamentales del actual juego de pelota: la pelota y los bandos que se distinguen en los frontones con los colores azul y rojo. Igualmente puede observarse el envío de la pelota al bando contrario situado enfrente como aún se practica en las modalidades de rebote, pashaka y laxoa denominada también a largo o a guante.

Conservamos testimonios de las formas egipcias del juego que estudiamos en algunas pinturas conservadas en Beni-Hassan. Datan de las dinastías XI y XII y observamos en ellas dos mujeres que, a cierta distancia una enfrente de otra, llevan a horcajadas dos compañeras que juegan a la pelota. En un artículo publicado por Field en 1927 y firmado con el seudónimo Antiquarius aparecen reproducciones de «ciertos objetos utilizados en diversos juegos. Uno de ellos responde a la denominación sistra y recuerda, sobremanera, tanto por su nombre como por su aspecto la chistera vasca» (13).

Permítaseme desasociarme de cualquier opinión que pretenda ver una afinidad entre los vocablos sistra y chistera ya que esta última expresión, muy extendida todavía, emana de la palabra española cesta y el empleo de cestas en el juego de pelota vasca data solamente del pasado siglo, cuando reemplazaron a los antiguos guantes de cuero aún conservados en las modalidades pashaka, laxoa y rebote, hoy menos practicadas en algunas regiones a pesar de los esfuerzos realizados para su conservación de los que se conservan destellos en algunos frontones donde puede leerse Debekatua da bleka haritzera – prohibido jugar a blé-.

Resta, no obstante, un factor importante, el notable parecido entre

los objetos empleados en juegos similares a más de cuarenta siglos de distancia. Como tantos otros aspectos de la vida egipcia el juego de pelota desbordó las fronteras infiltrándose en sus países vecinos. Nos consta que los judíos lo practicaron. Isaías alude al mismo en el versículo 18 del capítulo XXII de su sagrado texto. También el gran rabino Gamaliel lo menciona (Talmud-Sanedrin, 77-6).

Por otra parte el juego de pelota, aclimatándose a nuevas regiones, combinó con mitos locales. De ello proviene el que la pelota aparezca, a las veces, asociada con el mito que, a su vez, estaba relacionado con la diosa Venus. En numerosas pinturas que ornan ánforas y vasos funerarios helénicos, aunque nos sea imposible explicar enteramente su contenido emblemático, podemos asegurar que la sphaera -la pelota griega representaba «un emblema solar, símbolo de la vida y despertaba una idea de juventud y belleza. Debido a ello vemos la sphaera al lado de Venus «…». Hemos visto que en el rapto de Egina, la pelota que cae de las manos de la joven simbolizaba, eufónicamente, una muerte prematura. En efecto la pelota lanzada al aire se presenta, naturalmente, al espíritu humano como el emblema del sol en su trayectoria; y la pelota que cae ofrece una alusión transparente a la puesta del sol y se convierte en un símbolo fúnebre» (14).

El juego de pelota alcanzó tal popularidad en Grecia que los helenos intentaron apropiarse su origen atribuyéndolo, equivocadamente, a los pueblos lacedemonios, lidios y espartanos. Entre los últimos no faltó un Tomocrates que escribió un tratado, hoy perdido, sobre los diversos aspectos del juego entre cuyas variantes nos interesa señalar la denominada episkyros en la que es fácil percibir una anticipación de dos modalidades vascas: laxoa y rebote.

Esta popularidad determinó su infiltración en grupos muy dispares. Abundan testimonios en tal sentido y nos consta que personajes tan eminentes como Alejandro el Magno, Sófocles, Dionisio el Grande de Siracusa y el filósofo Diógenes Laercio lo practicaban (15).

La gracia de los movimientos de este deporte atrajo la atención de no pocos artistas atenienses y entre sus obras descuella un espléndido relieve que realza un pedestal, modelado hacia el año 510 antes de J.C., que obra en el Museo Arqueológico de Atenas. Paralelamente los poetas cantaron la elegancia del juego. Homero la inmortalizó en los bellísimos versos de la Odisea que ensalzan la distinción y gracia de la princesa Nausica al jugar a la pelota con unas doncellas. Las actuales raquetistas no pudieron soñar con más ilustre predecesora. La Odisea encierra otra referencia similar en un pasaje donde Alcinco y sus hijos Laudamas y Halios evolucionan jugando con una pelota de púrpura (16).

El texto referente a Nausica es particularmente interesante porque la preocupación mayor de las doncellas helénicas consistía en lograr gestos y movimientos tan mesurados como graciosos que Homero envolvía en una sola palabra: molpée. Antes de abandonar la Grecia antigua consignemos que el Liceo, donde enseñaba Aristóteles, poseía un lugar destinado al juego de pelota y que Platón menciona este deporte en el viaje del joven Anacarais (Cap. VIII, libro III).

Roma, al igual que Grecia, adoptó el juego de pelota, Estrabon indica uno de los lugares donde se jugaba en público y de su texto deducimos que se trata del estadio de Domiciano cuyas ruinas todavía admiramos (17). Los romanos jugaban en villas, gimnasios y termas que poseían locales, generalmente cubiertos, reservados a la práctica de este

deporte denominado por ellos sphaeristerio. El tipo de pelota usado variaba entre la harpastum, pequeña y dura, y la follia que estaba llena de aire como las actuales empleadas en el tennis. Gracias a los lexicógrafos Polluce y Esichio conocemos diversas variedades de aquel juego; la aporraxis en la que se lanzaba la pelota contra el suelo o la pared como en las actuales formas del juego a blé en el País Vasco; la urania que consistía en proyectar la pelota más alto que los contrincantes, y la trigona cuyo nombre derivaba de la colocación de los jugadores en forma de triángulo. Si escritores como Ovidio, Plauto y Marcial aluden al juego, las referencias más precisas las hallamos en escritos consagrados a vidas de ciertos emperadores. No fueron pocos los que practicaron regularmente este deporte, Julio Cesar «regaló 100.000 sestercios a cada uno de los que habitualmente jugaban con él a la pelota» (18) y Octavio Augusto «renunció, cuando terminaron las guerras civiles, a montar a caballo y al ejercicio de las armas; remplazándolos por el juego de pelota» (18). Sabemos por Suetone que Vespasiano «disfrutaba de excelente salud, aunque para conservarla sólo hiciese ejercicios en el spharaesteiro» (19) y que Alejandro Severo «sobresalía en el juego de pelota» (20). Si los emperadores se entregaban al juego, médicos, como el gran Galeno, recomendaban su práctica. Con el fin de no alargar estas citas añadiré solamente que Caton afirmaba que Mecenas, Virgilio y Horacio eran también asiduos al ejercicio de la pelota y el último confirma la afición de

Mecenas en una de sus célebres Sátiras (21).

Se ha pretendido que el juego de pelota penetró en el País Vasco durante la dominación romana en la península ibérica. A. Viada afirma en su Manual del sport (p.16) que «en unas juntas generales celebradas en Vitoriaco el año 583 por los cortesanos de Leovigildo jugóse a la pelota, cuyo juego les fue enseñado por los prisioneros procedentes del Noroeste, esto es, vascones. De cómo se jugaría en aquella época no hay que pensar en averiguarlo, pues las crónicas no mencionan los detalles de dicho juego» (22).

Se ha supuesto que los visigodos lo aprendieron de los romanos al asimilar sus costumbres pero la hipótesis parece poco convincente. Hay que tener presente que se trata, en el juego celebrado en Vitoriaco, de la única mención que poseemos del juego en aquella época. Debemos asimismo recordar que entre los numerosos restos arqueológicos romanos conservados en la península ibérica no se ha encontrado ninguno relacionado con el spharaesterios. Más aún, San Isidoro de Sevilla, cuyas fechas de nacimiento y muerte se sitúan en los años 560 y 636, a pesar de sus saberes universales no indica nada concerniente al juego de pelota en tierras ibéricas (23).

Algunos estudios recientes se inclinan a opinar que no fueron los romanos sino los árabes quienes motivaron aquella infiltración al instalarse en Europa occidental. Conviene también recordar que el deporte que nos ocupa se había extendido previamente en la zona africana bañada por el Mediterráneo. San Agustín, un africano de la región indicada, menciona al comienzo del siglo V, una de sus variantes que presenta analogías con el actual juego a pala.

Es curioso observar que durante la Edad Media el juego de pelota estuvo asociado a ciertas ceremonias religiosas guardando así contacto con sus orígenes. Durandus de Saint-Pourcain (1275 ?-1334), un teólogo dominico, ortodoxo si no tomista, que seguía a San Agustín y San Buenaventura de preferencia a Santo Tomás y Aristóteles y también Jean Beleth, igualmente teólogo, a más de liturgista, de cuya presencia en Chartres entre 1126 y 1137 obra constancia, protestaron contra la adopción de la pelota en la liturgia pascual donde el antiguo rito primaveral se había cristianizado celebrando, paralelamente, la resurrección de la naturaleza y la de Cristo. Sus protestas no consiguieron impedir que la pelota siguiese formando parte de las ceremonias religiosas.

Entre las numerosas narraciones que de ellas nos han llegado preferimos retener, por su triple interés religioso, deportivo y coreográfico, la descripción de la ceremonia que se celebraba en el laberinto de la catedral de Auxerre, donde el juego o danza de la pelota se ejecutaba todos los años, el día de Pascua, «sobre un ritmo ternario» y «era bailada bajo la dirección del deán u otro dignatario de la iglesia, por los canónigos que seguían, en larga teoría (24) sobre los trazados del laberinto. La pelota que el deán, o su asistente, había recibido de los canónigos consagrados más recientemente pasaba de mano en mano durante la danza, dibujando por alternativa una especie de festón a lo largo de los danzantes cuya fila giraba, al mismo tiempo, alrededor del eje. La base de la danza consistía en hacer circular la pelota desde el primer danzante al resto del grupo y su retorno al director de las evoluciones que permanecía, probablemente en el centro del círculo, revestido con sus ornamentos sacerdotales. Al concluir el canto y la danza el deán y los canónigos tomaban parte en el ágape sagrado. Es muy probable que la danza de la pelota representase simbólicamente la trayectoria o la danza del sol a lo largo del año, su Pasión en cierta forma. Pasión de la creación análoga a la que había tenido que sufrir Cristo con su muerte, su enterramiento, resucitando como Cristo – Sol en Pascua» (25).

Esta cita nos conduce a fijar nuestra atención en una constante: a cuarenta siglos de distancia, la pelota se halla asociada a manifestaciones religiosas. En otro sentido (26) he esbozado las relaciones de la esfera con el sol y el laberinto y todo nos conduce, en este trabajo, a conclusiones que engarzan lógicamente con las que allí presentaba (27).

Consignemos, antes de abandonar esta faceta, que en lugares destinados al juego de pelota en las civilizaciones americanas pre-colombinas, la asociación de la pelota con la religión es también manifiesta. Personalmente me ha sido posible observar en el interesante

complejo arqueológico de Monte Albán, situado, en México, cerca de Oaxaca, un lugar destinado al juego de pelota que linda con las ruinas de un observatorio astronómico, donde la pelota lanzada describía la trayectoria solar al igual que en Grecia y la procesión medieval de Auxerre. Ambos monumentos se hallan rodeados de templos (28).

Los vascos adoptaron el juego de pelota y tras perfeccionarlo lo divulgaron por diversos países. La destreza alcanzada en su práctica contribuyó, a fines de la Edad Media, a establecer su gran reputación a través de Europa. Un embajador de la República de Venecia señalaba que el rey Enrique VII de Inglaterra (1485-1509) obsequió con cien libras a un pelotari vizcaíno que desplegó su talento y habilidad ante aquel monarca (29).

El pueblo vasco es muy consciente de la antigüedad de este juego. La mente popular vasca sitúa su práctica en tiempos muy remotos y según creencias y leyendas «los gentiles se servían de enormes bloques de piedra para jugar con ellos a la pelota» (30).

La imaginación desplegada por los vascos en la creación de numerosas variantes del juego de pelota es particularmente notable. A ella debemos las modalidades de los juegos a largo, rebote y pashaka, el empleo de guantes de cuero, largos primero y cortos después; de cestas en los juegos de remonte y punta, el último en dos variedades: atchiki y yoko-garbi, palas o simplemente sus manos tanto en lugares abiertos al aire libre, con pared izquierda o sin ella, como cerrados al igual que los trinquetes donde a más de jugarse a mano se utilizan la paleta o pala-ancha, el share o red, el guante corto y la raqueta.

La belleza del juego que nos ocupa y la destreza que los pelotaris exhiben ha causado admiración en los públicos más heterogéneos. Entre las reacciones despertadas quisiera señalar la del gran bailarín Vaslav Nijinski (31) cuando invitado por Arthur Rubinstein quien tras haber conocido al bailarín en Londres «le había visto de nuevo en Madrid antes de mi salida» -para Sudamérica-. «Tuve el gran placer de llevarle a presenciar el famoso equipo de pelota vasca ]ai alai. “Son unos bailarines fabulosos, gritó, quiero saltar a la cancha para bailar inmediatamente con ellos” (32). Únicamente cuando Rubinstein le convenció del peligro que corría si eventualmente recibiese un pelotazo abandonó Nijinski su deseo.

¿Qué elogio puede superar una admiración universal?

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Citas:

1. ENRIQUE ABRIL: Dos siglos de Pelota Vasca, pp. 19-20, San Sebastián, 1971 (Sdad. Guip. de Edic.y Publ.) y ALBERT DE LUZE: La magnifique historie du jeu de paume, pp. 17-36, 1935, Burdeos (Delmas) y París (Brossard).

2. SALVADOR DEL M. GIBERT: Pelota vasca, p.15, 2º edic., 1954; Barcelona (Sintes).

3. ANTONIO PEÑA Y GOÑI: La Pelota y los Pelotaris, Tomo I, pp. 32-33. Madrid, 1892 (.M. Ducazal).

4. E. BLAZY: La Pelote baque, 1944, París (Susse).

5. ADOLPHE JAUREGUY : Pelote basque, 1944, París (Susse).

6. L. BOMBIN FERNANDEZ y RODOLFO BOZAS URRUTIA : El gran libro de la pelota vasca, Tomo I, Cap. VIII, pp. 299-301, 1976, Madrid (Tipografía Artística).

7. L. BOMBIN FERNÁNDEZ y RODOLFO BOZAS URRUTIA : Op. cit.

8. Véanse ROBERT WILLIAN HENDERSON : Ball, Bat and Bishop, Nueva York 1947 (Rockport Press), MALCOM WHITMAN: Tennis Originie & Misteries, Nueva York, 1932, (Derrycale), RICHARD PRIOR: Notes and Some Other Ancient Bat-and-Ball Games Related to it, Londres, 1872, y J. MASSIGHAN: The Heritage of Man, Londres, 1929 (Cape).

9. E.A. WILLIAM BUDGE: The Book of the Dead (with introduction, notes etc., by) 3 tomos, Londres, 1901 (Kegan Paul & CO.) Londres. Véase asimismo en la misma editorial E.A. BUDGE: Egyptians ideas of the Future Life, Londres, 1899.

10. PLUTARCH ’S: De Isidos nar Osiridos, Edit. con introducción traducción y comentarios por J. GWYN GRIFFIHS, Cardif, 1970 (University of Wales Press).

11. Véase C.J. BLEEKER : The religion of Ancient Egypt, en Historia Religionum, Tomo I, pp, 40-114, 1969, Leyden (E.J. Brill); J.G. FRAZER: Adonis, Attis, Osiris, pp. 240-267 y 279-280, Londres, 1906 (Macmillan); A. MORET; Rois et dieux d’Egipte, París, 1911 (CoIin); EA. BUDGE: Osiris and the Egyptian Religion of resurection, 1911, Londres (Warner) y Nueva-York (Putman).

12. Sobre Horus y sus luchas con Set véanse: J. GWYN GRIFFIHS: Zu Horus und Seth en Zeitschrif für Agyptische Sprach und Alterkunde, nº 80, pp. 74-75, Berlín; J. GWYN GRIFFHIS : The Horus-Setmotif in the Daily Temple Liturgy, en Aegyptus, Rev. Italiana d’Egittología e di Papirología, Milán; HANS GOEDICKE : A note on the early cuit of Horus in Upper Egypt, en Annales du Service des Antiqués d’Egipte, no 5 pp. 59-62, El Cairo; ALAN. GARDINER : The contending of Horus and Set en Ramasside Cherter Beatty: Papyrus no 1, Londres, 1931 (Walker). Sobre las fiestas estacionales consúltese C.J. BLEKKER: Egyptian Festivals, Enactement of Religios en Studies in History of Religions, suplementos de Numen XIII, Leyden (E.J. Brill).

13. L. BECQ DE FOUQUERES : Les jeux des anciens, pp. 17-18, París, 1869 (Reinwald).

14. L. BECQ DE FOUQUIERES : Op. cit., p. 128.

15. Véanse APOLONIUS RODHIUS : Argonautica, libro IV, verso 952, Leipzig, 1905 (Teubner); Dicearchi Geographica quaedam, sivede vita Graecia etc., París, 1589 (H. Stepnanus) y ATHENAEUS NAUCRATICA: Deinopsophistae, Venecia, 1515 (Aldum & Andream Socerum).

16. HOMERE: L’Odysée, Tomo I, pp.171-177 y Tomo II, pp. 12-14, París, (Les Belles Lettres).

17. MACROBIUS: Saturnalia, Lyon, 1560 (T. Paganus).

18. SUETONE: Les douze Cesars, Tomo I, p.226, París, 1770 (Lacombe & Didot).

19. SUETONE: Op. cit., Tomo II, pp. 420-421.

20. AELIUS LAPRIDIUS: Scriptores Historiae Augustae, 1475, Milan (Lvagna).

21. HORACE: Oeuvres, Tomo II, Satirès, pp. 146-170, París, 1911 (Hachette et Cie).

22. Citado por LUIS BoMBÍN y RODOLFO BOZAS URRUTIA: Op. cit.

23. SAN ISIDORO DE SEVILLA: Etimologías, p.460, Madrid, 1951 (B.A.C.)

24. Teoría: término antiguo helénico que se aplicaba a las delegaciones que las ciudades enviaban, en su nombre, a los lugares donde se ofrecían sacrificios a los dioses o se consultaba un oráculo. Véase EMILE LITRE: Dictionnaire de la Langue Française, Tomo VII, p. 949, París, 1953 (Gallimard-Hachette).

25. MARIE GABRIELLE WOSIEN: La danse sacré, p.28, París, 1974 (Seuil).

26. ENRIQUE JORDÁ: De canciones danzas y músicos de/ País Vasco, pp. 481-483, Bilbao, 1978 (La Gran Encicl. Vasca).

27. Véanse PAOLO SANIARCANFELLI: Le Livre des labyrinthes; historie d’un mythe et d’un symbole, París, 1974 (Gallimard) y PAUL DE SAINT-HILAIRE: Le mystère des labyrinthes, París, 1977, (Rossels).

28. Sobre el juego de pelota en América consúltese: J.R. ACOSTA y K. HUGO MOEDAN: Los juegos de pelota en México prehispánico, en Antología de Esta Semana, pp. 365-384, 1946, México, y T. STERN: The

rubber-ball game of the America, en American Ethnological Society, Monograph no 17, Nueva York, 1948. Sobre la relación del círculo con el sol consúltese Alexadre Piankoff: La creación du disque solaire, I.F.A.C., 1953, El Cairo.

29. ANDREA NAVAGERA: II viaggio fatto in Spagna et in Francia… con la descrittione… delli luochi, & costumi delle popoli di quelle provincie, Venecia, 1563 (D. Ferri).

30. JOSÉ Mª DE BARANDIARÁN ; Eusko-Folklore, Materiales y Cuestionarios Año III, no XXVI, 1923, p.6 y Año IV, nº XXXVIII, p.8, 1924, Vitoria (Imprenta Montepío Diocesano).

31. VASLAV NIJINSKI (1890-1950) bailarín de origen polaco nacido en Kiev. Reconocido como el mejor bailarín de su época.

32. ARTHUR RUBINSTEIN : Grande est la vie, p.22, París, 1980 (Laffont).

Artículo recopilado por Javier Carballo (Zumaia) del trabajo: Escritos Vasconianos “Origen y antecedentes del juego de pelota vasca”, realizado por el Director de Orquesta donostiarra Enrique Jordá Gallastegui (1911-1996). Trabajo que fue publicado por Eusko Ikaskuntza en 1997 en el cuaderno: Homenaje a Enrique Jordá(Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1997 (Musiker. Cuadernos de Música 9) ISBN: 84-89516-197

Pág.web: www.euskomedia.org/PDFAnlt/musiker/09/09107138.pdf

Bibliografía de Enrique Jordá en Inglés:

http://en.wikipedia.org/wiki/Enrique_Jord%C3%A1

http://www.gpaulbishop.com/GPB%20History/GPB%20Archive/Section%20-%203/E.%20Jorda/e__jorda.htm

Enrique Jordá fundador y primer director titular de la Orquesta de Euskadi, Enrique Jordá (1911-1996). El maestro donostiarra, titular de la Orquesta Sinfónica de Madrid desde 1940 hasta 1945, de la Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo (1948-1954) y de la Orquesta Sinfónica de San Francisco (1954-1963), volvió a su ciudad natal para participar en la creación del conjunto vasco en 1982 y convertirse en su primer director titular. Este año 2011, se cumple el centenario de su nacimiento y por ello la OSE ha querido rendirle un especial homenaje musical.

Además de su pasión por la música, ocupó tiempo, recopilando información sobre el origen de la pelota…

 

Historias de la pelota, Noticias, Pala, Pala (Artículos)

El pelotari Enrique Abril Rey

2 Comments 27 octubre 2011

Copiamos íntegro el articulo publicado en el portal euskonews

http://www.euskonews.com/0463zbk/efem46303es.html

El pelotari Enrique Abril Rey nació el 3 de diciembre de 1908

Pelotari guipuzcoano especializado en pala, nació en Oiartzun el 3 de diciembre de 1908. Ha sido Campeón de España de pala los años 1943 y 1944 con Andonegui y en 1947 y 1950 con Artola, asimismo sub-campeón en tres ocasiones y varias veces Campeón de Gipuzkoa.

Ocupó cargos directivos en la federación Guipuzcoana de Pelota con anterioridad a 1936 y en 1938 fue nombrado primer Delegado provincial de Pelota Vasca. Ha ejercido de crítico deportivo en radio y televisión, estando presente en numerosos finales mano-manistas.

Autor del trabajo Dos siglos de Pelota Vasca. En defensa del juego de “Rebote”, San Sebastián, Caja de Ahorros Municipal, 1971.

Perteneciente al “Club Deportivo Loyolatarra”, en 1972 le fue concedida la Insignia de brillantes de la Sociedad y desde 1975 se celebra en su memoria el “Memorial Enrique Abril”. Falleció en 1976.

Entrega del trofeo a los ganadores Abril y Andonaegui en el campeonato de España de pelota aficionados, Bilbao 1944.

A LARGO - A RAYAS - LLARGES - JEU A POMME, Artículos de pelota, Mano, Mano (Artículos)

I COUPE DES CHAMPIONS

No Comments 03 octubre 2011

Mano a largo - llarges - jeu a pomme

CAMPEONATO DE EUROPA DE PELOTA A MANO
A LARGO POR CLUBES

PARTICIPANTES:
1.Franeker (Holanda)                               8. Godelleta (Valencia)
2.Kerksken (Bélgica)                                9. Tibi (Alicante)
3. Charleroi (Bélgica)                               10. Benidorm (Alicante)
4. Toscana (Italia)                                     11.Sella (Alicante)
5.Brescia (Italia)                                       12.El Campello (Alicante)
6.Maubeuge (Picardia-Francia)              13.Baztan (Navarra).
7.Hardoy-Anglet (Iparralde-Francia)
Por primera vez se ha celebrado la Coupe de Champions, campeonato de Pelota a mano a Largo entre los mejores clubes de Europa, una competición innovadora y revolucionaria organizada por la CIJB (Confederación Internacional des Jeux de Balle).
La modalidad de Pelota a mano a Largo es hereditaria directa de la Feninde griega, extendiéndose luego por diversas regiones del Imperio Romano. Fue el deporte más popular y extendido por diversas regiones europeas durante la Edad Media, el Renacimiento y la Edad Moderna, manteniéndose firme hasta el último tercio del siglo XIX. Su decadencia se acentuó
tras la I Guerra Mundial con la irrupción de nuevos deportes de masas, reglamentados y con competiciones internacionales.
Actualmente se conserva, con diversos estilos en Holanda, Bélgica, Francia, Italia y España en territorio europeo (en las regiones de la Picardía, Flandes, La Walonie, Piamonte, Venetto, Liguria, Toscana, Frisia, Canarias, Valencia) y en diversos países y regiones de América. Existen diversas ligas semiprofesionales organizadas por las distintas federaciones que componen la CIJB. En nuestro ámbito se conserva en la modalidad de Laxoa, sucesora de antiguo Bote-luzea (el LLargues de la Pilota valenciana), en los valles navarros de Baztan y Maldaerreka.
Es un juego directo, practicado en plazas de 72 m. de largo por unos 20m. de ancho, con 5 pelotaris por cada equipo y la manera de contar, como en todos los juegos directos, no es por tantos sino por juegos, con cuatro kintzes (otra exclusividad de los juegos directos) y la particularidad de las rayas. En realidad, la concepción del juego, el escenario, la contabilidad… coinciden con nuestro Laxoa; sólo cambia la herramienta: la mano desnuda en el primer caso y el guante de cuero en el segundo y, obviamente, la pelota.
FASE FINAL (PAMPLONA):
Los 13 equipos inscritos fueron distribuidos en cuatro grupos, que a partir de junio disputaron una fase previa, clasificándose diez para la fase final que se disputó en el parque Antoniutti de Pamplona. En la organización y éxito de esta fase final, junto a la CIJB, fue decisiva la implicación de la Federación Navarra de Pelota Vasca y la colaboración del Instituto Navarro de Deporte y Actividad Física del Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona. A la Final, que cumplimentó con el rito y tradición del Angelus, asistieron, entre otros, el presidente de la
CIJB José Luis López, el director de Deportes de Gobierno de Navarra Miguel Pozueta, le presidente de la Federación Navarra de Pelota Vasca José Ramón Iriarte, el presidente de la Federación de Pilota Valenciana Daniel San Juan y la concejala de Deportes del Ayuntamiento de Pamplona María Caballero.
RESULTADOS:
FASE
CLASIFICATORIA
(23 Septiembre):
Franeker – Sella                     6 – 3
Franeker – Godelleta              6 – 2
Sella – Godelleta                    6 – 2
CUARTOS
DE FINAL
(24-Septiembre):
El Campello – Kerksken                  6 – 4
Benidorm – Maubeugue                   6 – 2
Franeker – Baztan                           6 – 1
Tibi – Charleroi                      6 – 4
SEMIFINALES (24 Septiembre):
El Campello – Benidorm                 6 – 1
Tibi – Franeker                       6 – 5
F I N A L (25-Septiembre):
El Campello – Tibi                 8 – 6
El balance de esta primera edición no ha podido ser más positivo, culminada por la excelente fase final vivida en Pamplona. Dirigentes, clubes, pelotaris y aficionados están ya pensando en el
próximo campeonato, para cuya fase final Bélgica ya ha mostrado su interés organizativo.
Editado: dco1971

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