Fue una entrevista a la carrera, una conversación contrarreloj mientras nos tomábamos un café a las once de la mañana en una cafetería repleta de gente. Algo más de media hora que me supo a poco, lo que se tarda en tomar un café. Conforme le escuchaba y avanzaba la conversación me embargaba la sensación de ocasión perdida por no tratar otros temas que no fueran estrictamente sobre pelota y no otras cuestiones más variadas, sean sobre sobre política actual y pasada, periodismo o simplemente reflexiones abiertas, sin ataduras. Un periodista que a lo largo de varias décadas ha ocupado puestos de máxima responsabilidad en diferentes medios, por fuerza tiene cosas interesantes que contar. Xabier Zabaleta ha entrevistado a lehendakaris, personajes de talla mundial como Henry Ford II o figuras legendarias del deporte como al pelotari puntista Estanislao Maiztegi, Pistón. Conforme le escuchaba, insisto, aumentaba en mí la sensación de estar ante una persona interesante, con criterio.
A modo de pinceladas o sorbos de café transcribo los comentarios de Xabier Zabaleta sobre pelota porque él fue quien tras licenciarse en periodismo por la Universidad de Navarra recoge el testigo, la rúbrica, en el Diario Vasco, de uno de los cronistas más famosos de la época, de Juan de Eguizale quien junto a Ezquiaga y Aitona era uno de los cronistas buque insignia, auténticos poderes fácticos en el mundo de la pelota. Zabaleta recoge de Eguizale no sólo el testigo sino también la servidumbre de mantener las polémicas con Aitona. Como cronista consolidado le tocó vivir citar históricas como el debut de Retagi II en el cinema de Zarautz o aquel mano a mano entre tío y sobrino, Retegi I y Retegi II, 22-1 a favor de Julián, “no he visto jamás jugar mejor el mano a mano”, señala.
Zabaleta se siente orgulloso de una noticia recogida por él para el DV referida a una apuesta que se cruzó en el Carmelo Balda donostiarra, un cien, duros, contra 100.000 que dio la vuelta al mundo por la voltereta que supuso el que a la postre resultara ganador el apostante de cien duros. “Fíjate”, me dice, “estamos en el año 1977, los medios de comunicación del resto del mundo cuando se trata de nuestro país no recogen noticias más que de violencia política, esta otra no ligada a la violencia fue algo insólito que dio la vuelta al mundo”.
Cuando le pregunto por su estilo de escribir por aquella época me contesta que era un estilo muy conservador, se lamenta en cierta manera de no romper con lo precedente. Algo que hizo cuando se convirtió en redactor jefe del diario Egin. “Yo seguía la linea del diario norteamericano USA Today donde conseguían que las cifras, las estadísticas, fueran incluidas y hablaran por sí mismas. Un estilo que yo lo apliqué el año 1977 y que se consolidó en general hacia el año 2000. Zabaleta abogaba por un tipo de crónica personal, subjetivo. En sus visitas a Galarreta (Hernani) para cubrir partidos de remonte ponía tanto interés en aprender los entresijos de la pelota que le llevó a Jesús Abrego comentar a Salsamendi, intendente del frontón: “Éste a esta marcha va a aprender hasta los efectos de la pelota”.
Cuando le pregunto a Zabaleta su opinión sobre los actuales cronistas su predilección se decanta curiosamente por comentaristas de los medios audiovisuales, y no de los escritos. ¿Será que los cronistas de “raza” han desparecido? “Me parece muy interesante el trabajo de Iñaki Elortza, Txapas, en Euskadi Irratia; o de Lizartza en Nitro; también el trabajo de Euskitze en ETB, transmiten entusiasmo, un plus. En cuanto a los cronistas de prensa escrute en general tienen una actitud funcionarial”.
El año 1992 Zabaleta se embarcó en una aventura de la mano de Euskal Telebista que consistió en hacer 13 capítulos sobre la historia de la pelota vasca, Jai-Alai, una aproximación histórica. Tras la realización de dichos documentales Xavier destaca la tendencia que existe en la pelota, demasiado nostálgica, una actitud de mirar excesivamente hacia el pasado. Éste es uno de los puntos de la entrevista en los que me quedé con las ganas de no desarrollar como se merece. ¿Es esta tendencia evocadora del pasado algo consustancial a la pelota vasca o a la cultura vasca en general, al nacionalismo político o algo inherente a las culturas minoritarias? Me hubiera gustado que el periodista hubiera elaborado más su respuesta, Quizás en otra ocasión.
Recordando aquella serie de 13 capítulos, Jai-Alai, hecho en un tiempo en el que no había soportes audiovisuales poderosos, le lleva la reflexión de que sería interesante que después de 20 años alguien hiciera una nueva versión.
De su estancia en Miami para la realización del capítulo referente al jai-alai o cesta punta, Zabaleta me trasmite la deuda moral que contrajo con una persona que le dejó marcado. Estanislao Maiztegi, el legendario puntista Pistón, no sólo le habló de pelota sino que le acogió como a un hijo. “Me enseñó de la vida, me transmitió de su vida llena de vivencias la aplicación de palabras sabias que me han servido en la vida”. “Piston era un caballero, tras su exilio forzoso después de que los castristas tomaran Cuba y Pistón como muchos cubanos se refugiara en Miami, tuvo que encontrarse un trabajo. Lo hizo de maitre de un restaurante (Centro Vasco ¿?). ¿Qué sabe usted hacer, le preguntaron. “Mire”, les contestó Pistón, “tratar a la gente como a mi me gusta que me traten”. Otro de los aspectos que destaca el periodista de su estancia americana fue la proximidad de los pelotaris tanto en Florida como en Hartford. Aspecto este que rompió con la idea que tenía de los puntistas. “Yo tenía un prejuicio de los puntistas como una gente que no se relacionaba con remontistas y palistas cuando compartían cuadro, de andar aparte del resto”.
A finales del año pasado y a comienzos de este 2011, en el Kursaal de Donostia se expuso la mejor exposición de arte sobre pelota vasca como tema. Jai Alai: La pelota vasca y el arte. “La exposición más importante jamás realizada en cualquier parte del mundo”, me dice Zabaleta. “Fue un empeño personal de Jose María Unsain director del museo Naval de Donostia; por cierto, antiguo compañero de pupitre mío en los jesuitas y con el que hacía pareja en los partidos de pelota a mano.”
Varias mesas redondas conducidas por el propio Xabier se llevaron a cabo. Se habló de la pelota a mano; de la herramienta y de la presencia femenina en la pelota. La conclusión que extrae el entrevistado es la tendencia evocadora del pasado que se extiende como una losa. “El diagnostico actual fue muy bueno pero el victimismo es muy grande la tendencia manifiesta a comparar la pelota con el fútbol”.
Me dice Xabier que en la pelota existe se presume un futuro esperanzador que no está justificado pues no se trabaja con el rigor y la intensidad que requieren la delicada situación que vive la pelota. “En la pelota hacen falta proyectos bien trabajados comercialmente con el marketing como eje. La situación vivida entorno a la pasada final Manomanista (caso Xala) es una muestra de la debilidad e inconsistencia de la pelota a mano”.
Apuro el último sorbo de café. Me despido de Xabier pues tiene que conducir una rueda de prensa como máximo responsable de prensa en Kutxa. Le hago un obsequio en nombre de Pilotarien Batzarra, el libro Neuk…! escrito por Turrillas, la biografía del gran puntista Guillermo. Le seguiré la pista a través de su blog: www.elblogdexabierzabaleta@blogspot.com. Por cierto, un blog del que no hace ninguna publicidad y al que no da importancia alguna. ¿Será Xabier Zabaleta también uno de esos vascos a los que hace referencia Turrillas en el prólogo de Neuk…! Veamos lo que escribió el periodista donostiarra exiliado en México.
“Entre los vascos esparcidos por el mundo abundan tipos muy originales y novelescos; marinos que han recorrido todos los océanos y no escribieron ni cartas a la familia; pelotaris, ya olvidados, que viven de zapateros en Salónica y Alejandría; campesinos que han muerto de bajás en Turquía, con todo y harem, sin que jamás en sus pueblos de origen tuvieran noticias de ellos; Iparraguirre recorrí´o medio mundo con una mala guitarra al hombro expulsado de España, Francia y otros países dejando nada más que canciones y seguramente deudas; Juan Sebastián Elcano fue el primero en dar la vuelta a la esfera terrestre y no se enteró hasta que se lo dijeron. Eran vascos. Ninguno de ellos legó ni siquiera una mala impresión sobre los lugares recorridos. Y, claro, los biógrafos se vuelven locos y alrededor de las andanzas de aquellos hombres se forjan leyendas”.











