Sobre Ganich Halsouet (Ganix Haltzueta)

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Sobre Ganich Halsouet (Ganix Haltzueta)

No Comments 20 abril 2013

SOBRE GANICH HALSOUET (Ganix Haltzueta)

Javier Cuadra

Aunque el nombre de Ganich Halsouet es ampliamente conocido en la literatura pelotística, lo cierto es que el desconocimiento de su persona es casi total entre nosotros, y apenas consideramos sobre él otra cosa que aquella carta dirigida a Edmond Blazy en 1926, en la que el senpertarra daba noticia de la “invención” de la chistera, obra, según nos contaba, de Jean Dithurbide, Ga(i)ntchiki.

Hace ya tiempo, ante un escrito publicado por José Agustín Larrañaga en Txik-txak con el título “Donamartia(Ver), llamé la atención en una sucesión de desordenados comentarios sobre el hecho de que entre los autores de letras utilizadas por Pantxoa eta Peio en su Lapurtar Koblariak (Ver) (2002) figuraba “Ganix Halsouet”.

Algo más diría ahora, siquiera para arrojar algo de luz –poca, muy poca- sobre una persona tan frecuentemente citada en las historias de la pelota y sobre la que tan pocos datos manejamos.

Ganich Halsouet (Ganix Haltzueta), nació el 15 de junio de 1875 en el barrio Amotze de Senpere (Saint-Pée-sur-Nivelle) y murió el 26 de setiembre de 1950.

Fue conocido por los sobrenombres de Oihanzaina y Donamarti, por razón, respectivamente, de su oficio (guarda forestal) y de la casa que habitaba.  domartia_grd

La casa Donamartia en Senpere

Actuaba frecuentemente como bertsolari, al igual que su hermano Piarres, aunque es fama que recibió alguna presión por parte de la administración del Estado –como guarda forestal era funcionario público-, no prohibiéndole, pero sí “aconsejándole” que no actuara en público. Al parecer, a esa circunstancia se debe que no tomara parte en el primer campeonato de bertsolaris de 1935, mientras que su frecuente pareja e íntimo amigo Matxin Irabola, también de Senpere, sí participó y logró el segundo puesto, tras el campeón Ignacio Eizmendi Basarri.

Ignoro a qué se debieran los “consejos” de sus superiores: si al mero hecho de que no se entendiera el bertsolarismo como actividad “honorable” para un funcionario público, o a alguna eventual “inconveniencia” en los pronunciamientos de Ganich

Se ha hablado, por ejemplo, en el caso de Matxin, de cierto desapego hacia lo “francés”. Matxin, no se olvide, se convirtió en una rara avis de Iparralde al cantar ante miles de personas en el Aberri Eguna de 1933. Participó también Matxin ese mismo año en la película Euzkadi de Teodoro Hernandorena, cuya única copia fue famosamente quemada por los franquistas al tomar Donostia. Y parece evidente que en todo ello influyera Hernandorena, importante personalidad política, bertsolarística y pelotística (Ver), puesto que él mismo había sido el organizador del dicho Aberri Eguna de 1933. Desconozco si en todo eso acompañaba, poco o mucho, Ganich a su amigo Matxin.

Por lo demás, valga apuntar ahora, pues precisamente a partir de la carta de Halsouet se convirtió en “nombre de la pelota”, que Irabola vivió sus últimos años y murió en la casa Kontienea, del barrio Olha de Senpere, de la que era originario Dithurbide Gantchiki.

[Durante tiempo pensé que el nombre de la casa era estríctamente “Olha- Kontienea”, tal y como Ganich menciona en la carta transcrita por Blazy. Lo cierto es que esa denominación responde a una fórmula más común en euskara en Iparralde que en Hegoalde: “Lapurdi-Sara” en lugar de “Lapurdiko Sara”, por ejemplo. Olha es el nombre del barrio donde está la casa Kontienea]

En la novela Piarres-I de Jean Barbier Nihor (1926), plagada de personajes auténticamente históricos, encontramos una serie de bertsos cantados por Matxin Irabola y Ganich Halsouet (Ver).

Juntos también, Irabola y Halsouet aparecieron en la película Au Pays des Basques (1930), con guión del luzean Gaëtan Bernoville. Un documental, éste,

que las diversas filmografías consideran, según diversos criterios, la primera película francesa rodada en exteriores, al tiempo que también la primera película en la que se escucha el euskara. Y es así que la primera vez que el euskara se escuchó en una película lo fue de la boca de nuestro Ganich Halsouet, uno de los primeros vascos grabados por una cámara.

Curiosamente, él, a quien el cinematógrafo eligió para iniciar la lista de vascos cuya imagen animada pasaría a la posteridad, sigue sin rostro para nosotros.

Au Pays des Basques-Champreux-2Au Pays Basque-Champreux-1

Dos carteles anunciadores de Au Pays des Basques de Champreux

La mayor parte de la información de estas deslavazadas líneas se debe, directa o indirectamente, a Franck Dolosor, periodista senpertarra, probablemente más conocido entre nosotros como redactor y presentador en ETB de Iparraldearen Orena. Y es de su libro Senperetik Senperera (2009) que extraigo una ilustración en la que, de pie, vemos, a la derecha a Matxin Irabola y a la izquierda a Ganich Halsouet: el hombre que escribió una carta contando una historia cuyas conclusiones nunca me he creído, pero que, desde luego, HIZO MUCHAS MÁS COSAS QUE SÓLO ESCRIBIR ESA CARTA.

La pelota le debe una mención especial y es justo también que al considerarlo como bertsolari, se recuerde que, por unas pocas líneas escritas a Blazy, provocó un pequeño torbellino que movió la historiografía de la pelota. Que quienes nos precedieron o nosotros mismos supieran y supiéramos gestionarlo, ya es otra cuestión.

Con aquella carta humildemente escrita Ganich inició algo que nunca debimos permitir que parara. De las encuestas que aquello provocó, a los viejos

pelotaris sobre qué habían visto, oído o hecho de críos, proceden materiales usuales para nosotros hoy en día (matsarda, zetabea…). Cesaron aquellos cuestionarios, cesó el escuchar a los viejos pelotaris historias que ya nunca se leerán, porque no están escritas, ni lo han estado, ni jamás lo estarán.

No me importa ahora la exactitud de la historia de Halsouet. Lo que me importa es que su historia es testimonio de apego, de cercanía, de familiaridad, de cariño. Su noticia es narración y, narrándola, se comprende a sí mismo, a sus vecinos, a sus mayores, en su espacio cercano.

Es por eso que yo siento que le debo algo.

Halsouet-Irabola-Iratzoki

Ganich Halsouet (Ganix Haltzueta) de pie a la izquierda.

Amurrio, 17 de abril de 2013

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“Pelota Vasca, un ritual, una estética” Olatz Gonzalez Abrisketa (entrevistada en el El Correo Digital)

No Comments 08 mayo 2012

Olatz González Abrisketa, antropóloga: «Antes el público de la pelota era más juez y ahora es más hincha»

foto el correo digital: mitxel atrio

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http://www.elcorreo.com/vizcaya/pg060130/prensa/noticias/Deportes/200601/30/VIZ-DEP-184.html

Jon Aguiriano Bilbao, entrevista en El Correo Digital

http://www.euskalkultura.com/noticias/olatz-gonzalez-abrisketa-antropologa-abantes-el-publico-de-la-pelota-era-mas-juez-y-ahora-es-mas-hinchabb?set_language=es

06/02/2006

La antropóloga vasca Olatz González Abrisketa (Bilbao, 1973) ha dedicado siete años a investigar el juego de la Pelota, tema sobre el que versó su tesis doctoral, que hace escasos meses vio la luz en forma de libro. Bajo el título ‘Pelota Vasca, un ritual, una estética’, esta antropóloga, doctora en Ciencias Políticas y Sociología y profesora en la Universidad del País Vasco, afirma en sus páginas que ‘la idea que los vascos tienen de sí mismos se refleja en la pelota’, ‘en un frontón descubres cómo eres’, ideas que ratifica y explica en esta entrevista de Jon Agiriano en El Correo.

Doctora en Ciencias Políticas y Sociología y licenciada en Antropología Social y Cultural, Olatz González Abrisketa (Bilbao, 1973) acaba de publicar ‘Pelota vasca: un ritual, una estética’. Se trata de uno de los ensayos más completos escritos sobre un deporte que viene a ser, a juicio de la autora, «la forma de ver el mundo» que han tenido los vascos desde principios del siglo XVI. González Abrisketa, profesora de Antropología en la UPV, dedicó siete años a su investigación, que comenzó tras un partido histórico: la final del Cuatro y Medio que Retegi II le ganó a Titín III el 13 de diciembre de 1997.

-¿Qué le llevó a interesarse tanto por la pelota?
-En principio, mi idea fue hacer la tesis doctoral de un tema completamente distinto: el simbolismo del chador en Essaouira, Marruecos. Pero a raíz de algunas lecturas como ‘Violencia vasca’ de Joseba Zulaika empecé a ver la pelota como una posibilidad de investigación. Me intrigaba mucho que los frontones configuraran el centro de los pueblos y empecé a investigar. Estuve dos meses en la zona de Gernika, cuatro meses en el Baztan, en Iparralde…

-Dice en su libro que la pelota vasca se inicia a principios del siglo XVI, tras las guerras de bandos.
-Sí. Los primeros documentos son de esa época. Y no es probable que los haya anteriores porque, cuando hay guerras, no se practican deportes agónicos de un equipo contra otro. Y es que la propia guerra los satisface. El deporte no deja de ser una trasposición de la cuestión bélica. Los mismos colores que se utilizan en los ‘gerrikos’ de los pelotaris, el rojo y el azul, son los colores de los oñacinos y los gamboínos.

ZORROS Y LEONES

-¿Cuáles fueron las primeras modalidades?

-Los juegos de Iparralde, como la laxoa, el pasaka y el rebote. Los juegos de largo, que se llaman. Los que no se juegan contra una pared. Son juegos de un equipo contra otro en los que los tantos se cuentan de quince en quince; como en el tenis, que tiene su misma raíz. El pasaka, de hecho, también consiste en pasar una pelota por encima de una red. Son tipos de juegos que practicaban entonces los aristócratas franceses, ingleses, españoles…

-¿Lo que ya es específicamente vasco es el frontón?
-Bueno, hay juegos de pelota contra pared en otros lugares. En Inglaterra, por ejemplo, todavía hay paredes para el handball.

-¿Cuándo empiezan a florecer los frontones en el paisaje vasco?
-Los frontones, tanto el de pared izquierda como el plaza libre o los trinquetes, empiezan a tener relevancia a comienzos del XIX. Es entonces cuando, poco a poco, los juegos contra pared comienzan a ganar terreno y a popularizarse en detrimento de las modalidades más antiguas. De hecho, hay textos de finales del XIX en los que los más tradicionalistas se quejan de la lenta pérdida de vigencia del laxoa, el rebote o el pasaka.

-Dice en su libro que la pelota ha determinado la forma de ser de los vascos.
-En un frontón descubres cómo eres. Descubres si eres más listo o más fuerte, qué armas tienes… Y descubres la imagen que tienes de ti mismo. Y uno no sólo es lo que es, sino también la idea que se ha hecho de sí mismo. En ese sentido, la idea que los vascos tienen de sí mismos se refleja en la pelota.

-Distingue usted dos tipos de pelotaris, dos grandes arquetipos: el zorro y el león.
-Sí. Son dos formas de poder: la fuerza y la inteligencia.

-¿Qué pelotaris le gustan?
-Me gusta Beloki. Su brazo es el mejor.

-Sería un león.
-Sí.

-¿Y qué zorro le gusta?
-Olaizola.

-En los últimos años se han producido cambios muy importantes en la pelota a todos los niveles. Se han roto tradiciones como la del Angelus en la final del manomanista, y ha cambiado la conducta de los pelotaris y, sobre todo, del público, cada día más bullanguero.
-Es la época. Antes el público se sentía un poco juez y ahora es más hincha. En esto ha influido mucho la televisión. No sabes la diferencia que hay entre un partido que se televisa y otro que no. El público tiene ahora menos capacidad de juzgar el juego que antes. Está más vinculado a un pelotari desde el principio hasta el final. Aplaude al suyo.

-Pero siempre ha habido partidarios de uno y otro.
-Sí, pero no tanto como ahora. Yo misma he notado el cambio una barbaridad desde 1997 hasta ahora.

HORARIOS Y CIERRES

-¿Qué importancia tienen las apuestas en la pelota?
-Fundamental. Te obligan a entender bien el juego. Además, el hecho de que se creara el momio, es decir, la posibilidad de cambiar la dirección de la apuesta en función de cómo vaya el partido, contribuyó a que no hubiera tanto fanatismo.

-Volviendo a la televisión. Parece claro que ha sido un factor clave en el resurgimiento de la mano e, indirectamente, en el declive de otras modalidades menos televisivas como la pala o la cesta que hace 25 años vivían épocas de esplendor.
-Por supuesto. La influencia de la televisión ha sido decisiva, como lo ha sido también la forma de organización empresarial que puso en marcha Asegarce.

-¿Qué le parece la crisis de la pala y la posibilidad de que el Deportivo se reconvierta en frontón de mano?
-Un desastre. Es lamentable que no se haya hecho en Bilbao un frontón de mano como se lleva prometiendo 20 años y ahora se hable de hacerlo en el Deportivo. Pero, bueno, todas las modalidades han tenido altibajos y yo espero que la pala y la cesta se recuperen.

-Le veo optimista sobre el futuro de la pelota.
-Los chavales van a los frontones. Y eso que que cada vez se les ponen más problemas y trabas. Todos los frontones se están cerrando, se ponen horarios y restricciones… Cada vez es más difícil que, de una manera espontánea, un chaval pueda jugar en un frontón abierto o en un arkupe.

-En muchos arkupes, de hecho, está prohibido.
-Sí. El otro día vi un cartel en una pared grande, ideal. Prohibido jugar a cualquier juego, decía. Nos encanta prohibir.

LOS DATOS DEL LIBRO

-Título: ‘Pelota vasca: un ritual, una estética’.
-Páginas: 429.
-Editorial: Muelle de Uribitarte.
-Precio: 26 euros.
-Autora: Olatz González Abrisketa (Bilbao, 1973) es doctora en Ciencias Políticas y Sociología y Licenciada en Antropología Social y Cultural. Es profesora de la UPV.

el correo digital

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mitxel atrio: fotografo

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La Pelota en la literatura, Pelota y bertsolaritza

XENPELARREN BERTSO BATZUK DIRELA-ETA

No Comments 13 diciembre 2011

XENPELARREN” BERTSO BATZUK

DIRELA-ETA

JAVIER CUADRA

Los unos jugamos a la pelota muy bien;

los otros hacemos versos en vascuence bastante mal”

(Baroja, La Leyenda de Jaun de Alzate)

 

Liburuxka bat eskuratu zitzaidan aspaldi: Chansons Basques (Hendaia, 1967). Pilotari buruzko kantu batzuk ageri dira bertan, eta aipamen berezia merezi du, nire ustez, horietako batek. Ez, nahi bada, kantuaren beraren garrantziagatik (aski arina eta gehiagoko traszendentziarik gabea baita, egia esateko…), baina bai han-hemen agertzen zaizkigun beste bertso-sorta batzurekin ditugunedo izan genitzakeen– gorabeheren adibide on egiten duelako, are bere txikian ere.

Nolabait esan, finkatutzat ematen ditugun kantu nahiz bestelako testu askoren aurrean, beharrezko izaten baita batzutan galdera ere egitea; hau da: hitz, arrazoi edo esaldiren bat auskalo nondik erantsia ote duten horiek, hain nabarmen deslai eta lekuz kanpo ematen baitute horiek hor

Oraingoan bai, makur eta nahasbideei atzematea suertatu zait, kasualidadez kasik, baina argi erakusten du horrek nolakoak izan litezkeen tartikak eta zokomokoak beste askotan ere. Ez baita inola ere pentsatzeko oraingo hau kasu bakarra dugunik, noski… Zenbat ez horrelako gehiago bazterretan, alegia?

Pilotaren historiarako, historigintzarako, oinarrizko baldintza baita (gehiegitan ahazten bazaigu ere) jakiniturrien eztabaidatze kritikoa. Miletan ikusi dugu batere onartzeko moduko ez diren iturri, albiste eta “argitasunetatik” ondorioztatu dizkigutela gero inola ere gainetik kentzerik ez dagoen hainbat ixtorio oker, makur eta zentzugabe.

________________

Baina asko da “hitzaurrerik”, eta gatozen harira.

Esan dudan liburuxkako kanta jakin batek axola dit oraingoan: Zu zira pilotari izenekoak, hain zuzen ere.

Canción en dialecto zuberoano bezala aipatzen zuen hori Bozas-Urrutiak bere bibliografian… Euskalkien nahasketa bitxia da kantua, ordea, berdin “degu” nahiz “zira” adizkiak ematen baitzaizkigu, nahitara, nahasian. Eta horretxek, hau da, adizkerak nahasian agertzeak, eman zidan begietan lehen… “harrigarria”. Hortik gora gainerakoak, tarraka…

Hasieratik hartu nion kantuari ezagun-airea, baina nire buru txarragatik denbora puska pasata baizik ez nintzen ohartu zer gertatzen zen. Eta ohartzea, gainera, arazoarekin batere zerikusirik gabea emango lukeen zerbaitetatik iritsi zitzaidan: Domingo Agirre ondarrutarraren Garoaren 1935eko bigarren agerraldi obetuko ale batetik, alegia.

Eta bertatik azpimarratu nahi dut hori oraintxe: ez Garoa irakurtzetik [1912koa, jatorriz], eta bai zehazki 1935ean egin zen agerraldi obetu hartako ale bat irakurtzetik, Agirreren jatorrizko testuaren aldean “agerraldi obetuak” eragin zuen aldaketa batean baitago oraingo giltzetako bat…

Urkiolan, San Antoniotan, bertso berriak aldarrika saltzen zituen gizon bat aurkezten zuen AgirrekXenpelarrenak omen ziren bertsoak, zeren Agirrek berak zioenezeta ez ironiarik gabe, aidanez–, Xenpelarrenak baitziren orduan bertso guztiak saltzeko garaianOndoena saltzen zuela, beraz, errenderiarraren izenak.

Prantziako pelotariai ateratako bersoak dira:

Amalau españoletan 

Mateo prantzesa aaa

Partidu onetantxe

Izan da trabesa aaa

Lau lautara 

Ziran asi.

Altzuenak

Irabasi.

Bai neurri eta bai arrazoi, aski arraro dira horiek, noski, bestelakoetan sartu gabe ere… Baina, batez ere –eta hauxe da oraingo “kontu” gehiena–: bertso bietako bat bera ere ez da Xenpelarrena, bestela esan bazaigu ere.

Lehenengo bertsoa, (h.d. Amalau españoletan…) Bautista Eizagirre, Azpeitiko Txikito, eta Matieu Borotra ahetzarrapartidetako buru” izanik, Donostian 1862an jokatu zen partida batez Alkain Udarregik jarritako bertsoetarik dugu.

Beste bertsoa, berriz (Lau lautara…), Ramon Artolak Donostiako EuskalErria aldizkarian 1888an kaleratu zuen Pillotariyak. Donostiako muralla kontra luzean jokatutako partiduba hartatik heldua zaigu, trikili-trakala, errenka ia.

Artolaren jatorrizko bertso hauetxetatik dugu, halaber, gorago esana dudan Zu zira pilotari hura ere. Hortik aditzen nion, beraz, ezagun kutsu hura… Eta ni harrituta, haserre ere bai kasik, bat-batean hainbegien bistako” iruditu zitzaidan zerbaiti hain luze ohartu gabe nola egona ote nintzen harrituta…

Zeozer esan dezagun bertso horietaz, bigarrenetik hasita, hau da, Ramon Artolaren Pillotariyak… hartaz lehenik:

A) Jose Zapirain Txapillok, donostiar idazle, bertso-jartzaile eta pilotan ere gogotik saiatutakoak azaldu zuen urte batzuk geroago partida hura zer eta nola izan zen, bai eta Artolak bertsoak nola boteak zituen ere (Luzianmoch!”, Euskal-Erria aldizkaria, 1911). Ikaragarrizko partida xelebre eta kalamidadea egiten ari zirela galtzaileak, are-eta irabazleek, zirika, tranpian ari ote ziren galdetzerainokoan ere; Artolak besoa hautsi zuela eta Petrikillo famatuarengana eraman behar izan zutela… Eta nola ohatilan zeramatela kantatu omen zituen Artolak bertso horiek

B) Alkain Udarregik ondutako bertsoetaz, bestalde, esan dezagun hiru partidara izan zela bertsoetarako gaia eman zuen desafioa (partida / kitora / ahuntza; partie / revanche/ le tout), bi Donostian eta beste bat Irunen jokatzekotan. Matieuren taldeak irabazi zuen Irungo partida, eta Bautistarenak, berriz, Donostiako biak. Donostian jokatu bi partidetako zeinek eragin zituen zehazki Udarregiren bertsoak, ordea, ez dakit.

Esan gabe ere badoa, noski, Matieu Borotra ahetzarra baizik ez dela Udarregik kantatutako “Mateo prantzesahura, eta oraingo kontu ez bada ere, aipa dezagun oraino Matieuk Irunen irabazitako partidaren oihartzuna ematen duela urte hartan berean, 1862an, Antoine d’Abbadieren Koplarien Gudura aurkeztu zen kantu batek, “hutski pilotaribaino, hainbat frantses abertzaleagoa.

[Post (2001-12-02): Oraintsu berrikitan aurkitua dut Frantziako Bibliothèque Nationale-tik “afixa” bat, 1862koa hain zuzen, Matieuk bere senitarteko batzurekin batera, “espagnolen” kontra Parisen jokatutako partida bat goratik iragartzen zuena. Handia izan zen bolada hartan ahetzarraren sona… Eta, besteak beste, Matieuren eraginari esker eta inguruan gogoratzen zuen 1924an Saint-Jaymek bere Au Pays Basque liburuxkan errebotean errefera ez gehiago boleaz baina beti-beti, nahitaez, punparen ondotik egin behar izatea. Bada horretan ikuspuntu historiko eta teknikotik zer eztabaidatu, egiaz, baina Matieuren famaren lekuko gisa ekartzen dut orain donapalautarraren esana, besteak gorabehera… Hurrengo baterako utziko dut hori orain, Gaskoinaz aurkitua dudan 1853ko aipamen batek nahitaez ekarriko bainau kontu honetara berriro ere. Eta Irungo partidara ere bai… Tiburzio Arraztoaren segurtasunak berriz ere dardaraztekotan, nahitaez.

Gero, gainbehera hasita, Ameriketarako bidea hartu zuen Matieuk… Eta ez, hain zuzen ere, Ameriketara pilotari joatekotan, eta bai bere herrian goseak hilko ez bazen, pilotari izan edo gabe… Esateko ere, Pierre Lotiren Ramuntcho-k, Borda Otharre pilotari garaikideaz harago ere, esango nuke badituela bestelako inspirazio iturriak ere: Matieu bera, esate baterako, edo Matieuri bezala gertatua zitzaienak. Cfr. adibidez, Ainhoako Jean Duvoisin kapitainak Le jeu de paume artikuluan ematen zuen Oyhanto koplariaren konposizioa… Espainiar kostunbrismo errazaren harian dugu toreadorea eta tonadilleraren topikoa, eta irudi luke izanak ditugula guk ere “pilotaria” eta “etxeko alaba” [=prima ejerra] nolabaiteko maitasunezko topiko tradizional… Zenbat eta ezinago, hainbat eta gustagarriago, jakina.]

Horra, beraz, zer nolako ogia eman zigun Agirrek Udarregiren eta Ramon Artolaren bi kanturen zati muturrak nola edo hala “oratuta”: bi bertso, ez neurriz, ez zentzuz, eta ez beste inondik ere kasik, ganorarik ageri ez dutenak, “bertso sorta” eginak zaizkigu… Eta emaitza ongi nahaspila izateaz gainera ere, aitaorde okerra ere eman zitzaien haiei oraino, biribiltzekotan: Xenpelar

Kontua ez da horrenbestez amaitzen, halere

Agirreren Garoa-ren laburpen luze bat argitaratu zuen Jean Etcheparek Gure Herria aldizkarian, 1922an, eta honela zioen lekondarrak bertso horien aipamenera helduta: neurtitz batzu, arras ere pullitak, dioanez, senpertar batenak, Frantziako pilotarien gainean emanak.

Esateko ere, horretxegatik azpimarratzen nuen gorago 1935ko argitaraldiak ematen zuela ixtorio horretan “argia”: Agirrek ez zuen jatorriz Xenpelar idatzi, eta bai Senpelar… 1935eko bigarren agerraldi obetuak aldatu zuen Agirrek 1912an idatzitako Senpelar hura eta gaur egun gu guztiona litzatekeen Xenpelar forma eman (Manuel Lekuonak?). Hortaz, bistan da, 1922erako, Etcheparek Senpelar baizik ezin zuen besterik irakurria izan... Guztiz gauza misteriosoa berarentzat, aidanez, eta senpertar (berarentzat) ezagunagoa eman zion begikolpeak izen ezezagun haren aurrean.

Bertso berriak, Xenpelarrek jarriak” eta “Oyen madria zein dan, Xenpelarrek daki”… Dena aldi berean, gainera. Nork ematen du gehiago?

Azken oharra: Tiraka zerbait egin behar dugu horretan oraino, Udarregik ez baitzuen berez Amalau españoletan kantatu, baiziketa Zazpi españoletan

Udarregirenak, “jatorrizkoak” alegia, horrela esatekotan, baduzentzurik”… Partida errebotean izanik, lauk lauri, zazpi genituzke horrenbestez, eta Matieu zortzigarrena. BainaAmalauhorri ez diot nondik heldu ikusten, non, pilotaren erreferentzia galduta edo, beste nonbaitetik ez zaigun horra eroria. Beste bertso batzurekin nahastetik-edo…

Ni luzez bezala, Patziku Perurena ere gutxi konturatu zen Euskarak sorgindutako numeroak (1999) liburu ederrean bertsoberadirela Domingo Agirrek Garoa-n emandakoa eta Udarregirena, eta elkarretatik bereiz aipatu zituen, “HamalaunahizZazpi”-etaz jardutean, hurrenez hurren

Amurrion, 2011-01-16

Frontones de pelota vasca en China

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Frontones de pelota vasca en China

No Comments 22 agosto 2011

El amigo Juan Pablo Sánchez ha publicado en la revista del Instituto Confucio de Valencia el artículo “Frontones de pelota vasca en China”. Por su interés lo reproducimos aquí:

En 1887, el jugador de pelota vasca Melchor Gurutzeaga se lesionó la muñeca compitiendo en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) en la modalidad de jokogarbi, lo que le llevó a inventar una cesta alargada de mimbre que atada al antebrazo compensara las secuelas de  su traumatismo a la hora de lanzar la pelota. Esta prolongación artificial de la mano, otorgó mayor velocidad a la bola ganando el deporte de la pelota vasca en espectacularidad, haciendo el juego mucho más fácil, rápido y vistoso, y permitiendo el atxiki o retención de la pelota con este nuevo tipo de cestas y posibilitando además su juego en frontones más largos, haciendo que se incrementara la asistencia de público. De este modo fue como nació la modalidad de la cesta-punta o jai alai (en chino 回力

huílìqiú).

Ese mismo año se construyó en San Sebastián, lugar de veraneo de la burguesía y la nobleza española de aquélla época, el primer frontón moderno de jai alai (en chino 回力球场 huílìqiúchǎng) con una capacidad de 1.500 personas. Su éxito en las partidas de cesta-punta fue tan grande que llegó a ser deporte olímpico  en las Olimpiadas de París de 1900. Con posterioridad, en la Exposición Universal de Saint Louis (Missouri, EE.UU.)  de 1904, se construyó un frontón de jai alai para hacer demostraciones de dicho juego de pelota vasca en los Estados Unidos, mientras que en las Olimpiadas de París de 1924 se mostró este deporte como exhibición.

El juego del jai alai se popularizó como signo de modernidad, pues combinaba un deporte espectacular con las apuestas, y se construyeron frontones en todo el mundo a los que llegaron jóvenes pelotaris procedentes en su mayoría de Euskadi, si bien con el tiempo aparecieron jugadores locales.

En 1901 se construyó en La Habana (Cuba), en la esquina de la calle Concordia con Lucena, el Frontón Jai Alai que recibió el nombre popular de “El Palacio de los Gritos”, y en 1920 se inauguró otro en la ciudad cubana de Cienfuegos.

En 1906 se construyó el primer frontón en Lima (Perú) y fue actualizado en 1930 por uno más moderno. En 1926 se abrió el primero de su clase en los Estados Unidos, en concreto en la ciudad de Miami (Florida), a los que le sucederían un gran número de ellos. En 1929 se abrió el Frontón México en el Palacio de la Pelota de la capital mexicana, mientras que en Tijuana se inauguró en 1947 el Palacio de Frontón Jai Alai.

En Asia, en 1917 el Casino Español de Manila (Filipinas) erigió un frontón y, tras la legalización de las apuestas en 1939, se edificó otro en la avenida Taft de la misma ciudad, mientras que en 1967 se levantó uno nuevo en la ciudad filipina de Cebú, haciendo lo propio en 1971 en Yakarta (Indonesia).

En China tenemos constancia de la apertura de un frontón de pelota vasca en la modalidad de cesta-punta en 1929 en las ciudades de Shanghai y Tianjin, mientras que en 1974 Macao abrió el suyo propio.

El frontón de Shanghai

El frontón de Shanghai se llamaba “Central Auditorium” (中央礼堂 zhōngyāng lǐtáng) o “Jai Alai Auditorium” (回力 huílìyāng), aunque también se le conocía con el nombre francés de “Parc des Sports”, pues se encontraba en una esquina de la entonces Avenue Joffre con la Avenue du Roi Albert de lo que era la Concesión Francesa (en la actualidad correspondería a las calles Huaihai  Zhonglu 淮海中路con Shaanxi Nanlu 陕西南路).

El frontón jai alai de Shanghai lo impulsó el banquero francés Felix Bouvier y fue dirigido por Haig Assadourian, egipcio de origen armenio. Bouvier en 1928 ya había promovido la construcción de un canódromo con una capacidad para 50.000 espectadores en la esquina de Avenue du Roi Albert con Rue Lafayette (en la actualidad Lafeidelu 辣斐德路 con Jinfuxing zhonglu今复兴中路), y que contaba además de con una pista de carreras, con un ring de boxeo y con una pista de baile (ahora ahí se encuentra el Mercado de las Flores de Jinwen).

El jai alai de Shanghai fue inaugurado el 7 de febrero de 1929 con la presencia, entre otros, del pelotari vasco José María Arancibia Berasaluze (alias “Petronio”), y poco a poco fueron contratados más pelotaris de Euskadi hasta formarse una pequeña colonia. En 1932 fue un acontecimiento la llegada de José Garate, medalla de oro en la exhibición de pelota vasca en las Olimpiada de París de 1924 y que jugó en Shanghai hasta el año 1939.

En 1934 se reformó el  jai alai de Shanghai, que en aquel tiempo ya contaba con aire acondicionado, y pasó a tener una capacidad total de 3.000 personas y 4.000 empleados. Contaba además con un cuadro estable de pelotaris vascos (contratados para una temporada) y llegaron a publicar allí mismo la revista La cesta, dedicada exclusivamente a este deporte.

En 1937 comenzó el declive de este deporte español cuando Shanghai fue bombardeada por el ejército japonés, y aunque durante la ocupación nipona se mantuvo el juego por las noches, fue decayendo la afición hasta su cierre definitivo en 1944, con el recrudecimiento de la guerra civil.

En 1944 el edificio pasó a llamarse “Zhonghua” y en 1975 se convirtió en el Gimnasio del Distrito de Luwan.

El frontón de Tianjin

El frontón de Tianjin se llamaba “S.A.I Forum” (Italian Forum, 意大利的回力球 ) y se encontraba en la Via Marchese di S. Giuliano en la Concesión Italiana (1901-1947) de Tianjin.

La construcción del frontón de Tianjin fue promovida por el empresario V. Fumagalli con el apoyo del Conde Ciano (Gian Galeazzo Ciano, yerno de Benito Musolini) que lo conocía de su época de cónsul de Italia en Shanghai (1931-1932). El “S.A.I: Forum”, diseñado conjuntamente por el arquitecto italiano Bonetti y el suizo Kessler, incluía una espectacular torre a modo de faro, que puede ser admirada todavía en nuestros días.

El frontón de Tianjin fue inaugurado el 20 de septiembre de 1934 y en él jugó, entre otros grandes pelotaris, José María Iriondo Urquidi desde 1934 hasta 1938, naciendo allí, en 1936, su hijo que sería también pelotari, José María Iriondo Azpiri, que de alguna forma es el primer pelotari chino de la historia.

El impresionante edificio del frontón fue remodelado por Guan Songjian para albergar el Gran Teatro del Pueblo, y se conserva en la actual calle Minzulu ( 族路) de Tianjin, aunque hoy en día alberga el famoso Club Marco Polo (马可 波罗俱乐部).

El frontón de Macao

El frontón de Macao es mucho más reciente, pues se construyó en 1974, aunque ya no se juegan en él partidas de cesta punta. En la actualidad, se conserva el edificio en la Estrada da Pelota Basca (actual Avenida Amezane) de Macao y alberga el “Jai Alai Casino” (回力娛樂 ), hotel y sala de juego con apuestas que, entre otras cosas, es famoso por sus máquinas de Pachinko.

Conclusiones

Los frontones de jai alai fueron un símbolo de modernidad que se extendieron por todo el mundo en la primera mitad del siglo XX, incluida China. Hoy en día muchos de ellos han desaparecido, pero otros se conservan dedicados a otros usos o incluso siguen en funcionamiento. Al cierre de los frontones chinos muchos de los pelotaris emigraron a Filipinas, país con el que había relaciones comerciales y de proximidad, desde allí muchos marcharon a México o Cuba, y más tarde a Miami.

La presencia de jugadores vascos en  Shanghai fue plasmada por el vicecónsul español Julio Larracoechea, quien publicó en 1941 la novela Ramonchu en Shanghai. Presencia de un español por tierras de Asia que trata precisamente de la llegada de un pelotari vasco de nombre

Ramón Aldabe a Shanghai y de su experiencia allí.

Agradecimientos:

A José María Iriondo Azpiri y a Íñigo Pons  del Shanghaiko Euskal Etxea.

 

El vizcaíno de las 100 libras

Historias de la pelota, La Pelota en la literatura

El vizcaíno de las 100 libras

No Comments 17 julio 2011

El vizcaíno de las 100 libras

(Recuperado de la vieja MUTXO! con una puntillosa corrección)

Heiner Gillmeister se hacía cruces a cuenta del dichoso vizcaíno al que, dicen, Enrique VII de Inglaterra habría premiado con cien libras por su excelente juego de pelota (Tennis: A Cultural History, New York University Press, 1998, p. 20-21).

Ya en su día Aitona escribió un sabroso comentario a cuenta de ese “vizcaíno” en su Aportación a la historia del juego de pelota a pala (FIPV, Boletín, nº 4, 1954), y aunque el asunto es bastante otro del que Aitona decía, es un buen ejemplo de que puede ser mejor hacerse preguntas “tontas”, que dar por sentado y seguro lo que no se puede dar por sentado y seguro.

De otro lado, una bastante sinsorga “solución” a ese asunto del “vizcaíno” se leía en cierta página de internet, y se arrastró en una publicación reciente, según la cual se trataba de un español de sobrenombre “Vizcaíno” (Conca Pavia et al. : La Pilota Valenciana. Unitat Didactica. Suport de l’Ensenyament en Valencià, Generalitat Valenciana, 2002, p. 14).

Sea como sea, volviendo a Gillmeister, después de reproducir un asiento extractado de los libros de cuentas de Enrique VII (13 de junio de 1494): “To a Spaynyard the tenes pleyer, L4”, comentaba: “It is not known whether this Spaniard is identical with the misterious “Biscayen” who is said to have received for his excellent performance in tennis no less than L 100”.

 

En realidad, el origen de ese “misterioso vizcaíno” es ese mismo asiento que reproducía Gillmeister, tomado en su día de exactamente la misma fuente (Bentley, S, ed.: Excerpta Historica, or, Illustrations of English History, London, 1833, p. 98) por Francisque-Michel, que fue quien la entroncó entre nosotros en su Le Pays Basque. Sa Population, etc… (París, 1857, p. 102).

 

[***Corrijo ahora algo no del todo bien expresado entonces: Francisque-Michel, en realidad, acotó de la edición de 1831, aunque, por errata, se refiere como M.DCC.XXXI=1731. Fecha imposible esa segunda, toda vez que el editor, Samuel Bentley, según he podido averiguar, nació en 1785 y murió en 1868. No existe, sea como sea, diferencia alguna en lo que toca a ese asiento entre las ediciones de 1831 –utilizada por Fr.-Michel–, y la de 1833 –utilizada  por Gillmeister–, según he podido cotejarlas.]

 

La conversión de “Spaniard” en “Biscayen” procede de la sugerencia de Fr.-Michel quien, sin ningún argumento, apuntó que probablemente fuera “biscayen”. Y así se ha venido afirmando categóricamente, sin mayor garantía que la de haber sido una y otra vez repetido desde entonces.

 

La conversión de las “4 L” del original en las “100 libras” que se suelen decir, tiene más que ver con otro tipo de problema.

 

El pasaje, tal cual, en inglés, lo reprodujeron Jean Elissalde y Louis Dassance en su Erreboteko Jokoa [=El juego de[l] rebote] (Gure Herria, Baiona, 1921), para luego parafrasearlo en euskara. Y es precisamente en la paráfrasis en euskara donde aparece “ehun libera”.

 

De ese “ehun libera” procede el “cent livres” de Edmond Blazy (La Pelote Basque, Baiona, 1929); y de éste, el “cien libras” de Bombín Fernández en Historia, ciencia y Código del Juego de la pelota (Barcelona, 1946)… Desde entonces, siempre “cien libras”, que son las que Gillmeister se encontró para no saber qué hacer con ellas.

 

En realidad, cuando Elissalde y Dassance dicen en euskara libera, están diciendo lo que en euskara es libera: no libra esterlina, sino franco francés.

 

Es un cambio de moneda. Nada más. Más o menos sensato y más o menos cabal, pero sólo eso: un cambio de moneda.

O quizá, me pregunto y me temo, es también un ejemplo más, entre tantos, de la lamentable incompetencia con que la literatura pelotística se ha movido tradicionalmente respecto del euskara.

JAVIER CUADRA

Amurrio, 2011-07-14

 

Para la historia de la Pelota

La Pelota en la literatura

Para la historia de la Pelota

No Comments 06 mayo 2011

PARA LA HISTORIA LITERARIA DE LA PELOTA

JAVIER CUADRA

 

– I –

 

Hay entre aquellos cuentos recogidos a fines del XIX por el pastor protestante Wentworth Webster, uno de entre los varios titulados Basajauna que, con su carga de ingenuidad me interesa ahora especialmente.

Dos muchachos se van de casa y, al hacerlo, piden un pan de dos sueldos y una pelota cada uno (bi soseko olata bana eta pilota bana). Se van, y se nos cuenta cómo caen en poder del Basajaun y en qué peligro resultan con ello.

Luego, es la hermana la que se va de casa. También ella pide, como sus hermanos, un pan de dos sueldos, pero no una pelota, sino una rueca (sei arteko khilo bat eta olata bat).

“Nada más”… En el desarrollo posterior del cuento, ni panes, ni rueca, ni pelotas tienen función aparente alguna. No, al menos, en el estado en que nos llegó el cuento.

Quizá la tuvieron alguna vez. O quizá no la tuvieron nunca.

O quizá el cuento esté “completo” tal cual. En realidad, la hermana que pidió la rueca resultó bastante más prudente que los dos chorlitos de sus hermanos que habían pedido una pelota.

“Gorua garrian eta gogoa kirolan” se lee en los vizcaínos Refranes y Sentencias Bascongados de 1596. Digamos, “la rueca en la cintura y la “cabeza” en la diversión”.

La rueca como hacienda y prudencia. La pelota como dispendio e insensatez.

 

– II –

 

En su Gil Blas de Santillana [1715], Alain René Lesage mencionaba a un olvidado “vizcaíno”: Don Rodrigo de Mondragón, que se había convertido en el coco de un trinquete de Valladolid. Y eso no por la calidad de su juego, del que Lesage en realidad ni siquiera hacía mención, sino más bien por ser uno de aquellos “bravos de espada” que se erigían en tiranuelos de los trinquetes, juzgando a su antojo las dudas que se daban entre los jugadores. “Casseur de raquettes” le decía Lesage:”un auténtico rompepelotas”, en libérrima traducción.

Nadie se atrevía a discutir sus decisiones, a no ser que estuviera dispuesto a recibir al día siguiente un boleto desafiándole a un duelo a espada.

Feo, soberbio, desagradable, brusco y grosero en el hablar… Ninguna virtud le concedía Lesage. Pese a lo cual, le había hecho tilín a la dueña del trinquete, una agraciada mujer, rica y viuda de quince meses, y andaban para casarse.

No harían, como algunos dirían, una “bonita pareja”, pero sí debían formar una sociedad muy completa para el negocio… Una viuda, dueña de un trinquete en el que se juntaba todo lo marginal y levantisco de la ciudad, y un vizcaíno de espada fácil. Sí brutal y sí impresentable, pero también probadamente capaz de imponer el orden entre un personal que fácilmente se preveía, cuando menos, arriesgado.

 

– III –

 

De aquel Damoxenes dicen que compuso más de doscientas comedias en el siglo V a.C., de todas las cuales no resta sino un breve fragmento, sobre un muchacho jugador de pelota (sphairistes) de la Isla de Cos, transmitido por Ateneo en El banquete de los sabios.

Entre nosotros, lo publicó Pierre Lafitte, en la nota necrológica por George Herelle (Gure Herria, 1935), explicando que había sido el propio Herelle quien se lo dio a conocer cuando los dos coincidieron en los funerales por el lingüista Saroïhandy (1932), y que Herelle sentía un cariño especial por ese poemita, “à cause, disait-il, de sa mentalité quasi-euskarienne”. [“A causa, decía, de su mentalidad cuasi-vasca”].

Damoxenes avanza y avanza hasta que, de repente, se frena y se va, agradeciendo el haberse retirado, pues de lo contrario, habría cometido “une maladie”.

“Une maladie” en la traducción de Lafitte que no es sino el pecado nefando de marras.

A Herelle le encantaba ese poemita, “à cause, disait-il, de sa mentalité quasi-euskarienne”.

 

– IV –

 

Suele todavía en algunos libros sobre pelota mencionarse una “modalidad” llamada mahai-jokoa…

Lo único que realmente sabemos sobre ese mahai-jokoa es lo que expuso en 1929 Edmond Blazy en La pelote basque (1929, p. 191-2). Aparte de eso, repeticiones y paráfrasis más o menos fieles de lo escrito por el de Hendaia en ese lugar.

La cuestión es que la información sobre ese mahai-jokoa le había sido facilitada por Léon Barbier de Donibane-Garazi… Y ese Léon Barbier es el hermano de Jean Barbier Nihor, autor, entre otras, de Supazter xokoan y, ya que hablamos de pelota ahora, muy especialmente, de  Zazpi ohoinak / Les sept voleurs de Légendes Basques: siete hermanos que durante el día juegan a pelota y durante la noche roban y asesinan.

En un artículo que Lafitte dedicó a Nihor, decía haber conocido también a su hermano Léon. Y no sabiendo apenas otra cosa sobre ese informante, merece la pena reproducir lo escrito por Lafitte: “Haren anaia Leonard, denek Léon deitzen zuten aita familikoa ezagutu dutenek ez bide dute ahantzia zer kantari, bertsulari eta kondari alegera zen. Orroit naiz oraino Arnegi-Politenean haren ahotik entzunik berak eginikako hiru kantu: Neure andrea andre ttipia, Soldadoa sartzen da gerlak funditua, eta Martxoaren bia, ai hi zer eguna… Alta, Jakes Pekotx eta Joanes Martxotekin muntatu jostetak aipu zituelarik, bazen konpainian ixtant bateko irri!”.

Sinceramente, no se me va de la cabeza cuál pudiera ser el alcance real de eso que Lafitte decía “muntatu jostetak” (los “divertimentos”, las ¿”juergas”? que organizaban) a las que, al parecer, Léon era famosamente aficionado.

Se me ocurre ahora (es pura ocurrencia): ¿Se contaría, quizá, entre esas juergas-juegos-diversiones jugar a bote luzea metiendo, por humorada, una mesa en el negocio?

 

– V –

 

El alguacil de la novela Arranegi de Eusebio Erkiaga se llama Perkain. Como el que los unos dicen “pelotari de leyenda”, los otros “joueur de légende” y Frédéric de Saint-Jayme (y yo mismo) simplemente “Debru hori!”.

Eso siempre me ha intrigado. Y digamos que si “crítico y comedido”, prefiero vincularlo con el perkain del Diccionario de Azkue: “tosco, huraño; sauvage, rustre”. (“Zakarra, uzkurra”, egungo hiztegi gehienek)

Ahora bien, si “poético y alocado” (y ahora toca así), mejor me viene a la cabeza un pasaje de la llamada Canción de Perkain:

 

Azantzako semea nik ez dut mendratzen

Bere parerik ez du pilota botatzen.

Bainan Perkain hori etzuien lotsatzen,

Plaza guziarentzat bera aski baitzen

Y así sería, o no. De ahí lo tomaría Erkiaga, o quizá no…

La aclaración se fue con él, cosa que -lo recozco- me viene muy bien.

Sea como sea, siempre nos queda la parejita: Perkain el pelotari y su plaza y Perkain el alguacil y su plaza.

Y no es ese, como dicen que decía el Jentil de Murumendi, mal botillo… ¡para lanzarlo como pelota!

Porque al hablar de pelota, de una pelota atosigada por el tópico simple del agorá-plaza (y la raíz, a lo que dicen, de agorá, es exactamente la misma que la de agón…), no está de más recordar cosas tan “enredadoras” y “cizañosas” como aquella de, entre otros, B. Farrington: hubo, sí, una ciencia del agorá que nos ensalzan. Y hubo también una ciencia del acrópolis, que nos disimulan.

 

Ha habido y hay una pelota del agorá.

Ha habido y hay una pelota del acrópolis.

 

– VI –

 

Entre otras, por ejemplo: La creación de las federaciones de pelota (década de los veinte, culminada por la FIPV cuya acta fundacional fue firmada por dos vascos no cualesquiera: Jean Ibarnegarai y Ramiro de Maeztu: formas vascas de la ultraderecha reaccionaria) significó la intromisión directa, vertical, paternalista y estado-nacionalmente soberana en un aspecto tan fundamental en los procesos de socialización de un pueblo como es el juego. Ese pueblo era el vasco, y ese juego la pelota.

A partir de ahí, podemos discutir, considerar, contrastar, o coser y cantar sobre si la pelota es o no “cultura vasca”. Sobre si lo es necesariamente, contingentemente, o “a ratos”… Pero a partir de ahí.

Cuando hasta setas y champiñones tuvieron su correspondiente “historia social“, la pelota ni se inmutó. Siguió ensimismada, autista, en un discurso totalmente ajeno a cualquier tendencia, escuela, corriente o incluso pasajera y volátil moda intelectual… Vergüenza es que se te note el último libro leído. Mayor vergüenza es que se te note que no has leído ninguno. Los estudios filológicos no le interesaban; los históricos le daban igual; los sociológicos le patinaban; los jurídicos sólo tenían interés para los abogados de las empresas metidas en el ajo…

Sólo la “antropología” interesó. Eso sí, cuanto más especulativa y “misteriosa”, mejor.

Seré sincero (no imparcial): hay una razón, muy concreta, por la que considero al libro síntesis de ese momento -ejemplo de todas esas carencias-, Pelota, pelotari, frontón de Pelay Orozco, uno de los libros más definitivamente perniciosos en lo que refiere a la configuración del actual discurso sobre la “pelota-y-vasca”, considerándolo en relación al anterior Gran Libro de la Pelota [=GLP], de Bozas-Urrutia y Bombín Fernández (1976).

Con GLP se puede, como con todo, estar de acuerdo o en desacuerdo, en esto o en aquello, en todo o en parte… Pero, sobre todo, GLP debió hacernos pasar por un umbral del que en lo sucesivo los “estudios sobre pelota” ya jamás, bajo ninguna circunstancia, podían retroceder. Desde entonces, tenemos prohibidos los catecismos.

Y así, la cuestión no pasa por que Pelota, Pelotari, Frontón sea un “mal libro”, sino por que, en 1984, Pelay escribió un libro que nos devolvió a antes de 1976… Y nadie dijo nada, porque ninguna mayor necesidad se sentía.

Pelota, pelotari, frontón no es un libro de 1984: es un libro propio de 1950… Es, para las necesidades históricas, críticas, “ensayísticas”, y para, en definitiva, una cabal “ambición intelectual mínima”, exactamente lo mismo que en 1950 fue Euskaldunak de Orixe: un buen hijo, formalito,…, pero tardío y desubicado.

La diferencia estriba en que Orixe no pudo congelarnos en el tiempo y Pelay Orozco sí pudo.

Y otra vez nos devolvió a aquel viejo artículo Paume de 1837.

 

-VII-

(Sintaxis de la nación compuesta)

En la mesa, desde la portada de Euskal Karma de Jon Alonso, me mira B-12. Pero yo no le miro a él…

Sobre la imagen-base utilizada por la diseñadora Garbiñe Ubeda, la cabeza de B-12 es “acrónica”. Pero las ikurriñas en la pared, a ambos lados del “siete-y-pasa” son anacrónicas.

He hecho la prueba en varias ocasiones, y siempre me dicen que lo “advenedizo” en esa imagen de portada es la cabeza de B-12… Nadie ve las ikurriñas.

Y de eso va esto, en parte: de ver las ikurriñas cuando y donde no están. Y de no verlas, cuando y donde sí están. Porque gustos, aficiones, opiniones e incluso manías aparte (y no diré yo que no tenga las mías, que sí que las tengo, y muchas), desde un punto de vista interpretativo, las dos son exactamente el mismo tipo de chapuza impresentable.

___________

 

Por ejemplo… Hay un escrito que las bibliografías actuales sobre la pelota siguen refiriendo con toda la seriedad del mundo como artículo de Juan de Irigoyen: Sobre el origen vasco del juego de la pelota, publicado por La Gran Enciclopedia Vasca en 1967.

En realidad, ese “artículo” no es sino el capítulo segundo de Historia, ciencia y código del juego de la pelota de Bombín Fernández (Barcelona, 1946) que, a su vez, es la mera yuxtaposición de diez líneas de Irigoyen y la traducción casi completa de A quand remonte le jeu de la pelote basque, capítulo segundo de La pelote basque de E. Blazy (Baiona, 1929).

De hecho, fue el desastroso reparto del entrecomillado en el libro de Bombín lo que llevó a engaño a la redacción de La Gran Enciclopedia Vasca, mantuvo luego en el engaño a Jon Bilbao en Eusko-Bibliographia, e incluso a Bozas-Urrutia en las dos entregas de su bibliografía: en Boletin de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, más breve pero más exacta; y en El Gran Libro de la Pelota, más extensa pero plagada de errores de detalle y de bulto).

En cualquier caso, antes conocí yo ese “artículo” de Irigoyen que me diera cuenta de todo lo demás, y como La Gran Enciclopedia vasca no daba razón alguna del texto (evidentemente, NO PODÍA HACERLO), tuve que recurrir al propio texto para, en lo posible, establecerlo…

Una frase me pareció segura: “Secreto celosamente guardado por las montañas del Pirineo que, durante milenios, han visto sucederse en ambas vertientes a las generaciones euskadianas”.

Yo daba por sentado que nadie después de la guerra civil española se atrevería decir cosas como “generaciones euskadianas“, y mucho menos a escribirlas y darlas a la imprenta… Así pues, debía ser anterior a la guerra civil. Y si de Irigoyen (mucho  más que “afecto al Régimen“), bastante anterior…

Me equivoqué.

En realidad, ese “generaciones euskadianas“, que es de Bombín y de 1946, venía a traducir el “generations euskariennes” de Blazy de 1929.

Curiosamente, si se consideran los textos que del de Blazy llegan traducidos al español hasta El Gran Libro de la Pelota, de Bombín y Bozas-Urrutia, se ve que todos han sido trasladados directamente de las traducciones de 1946 de uno de los coautores, erratas incluidas…

Una sola variación: ya en 1976 no se escribe “generaciones euskadianas“, sino “generaciones éuskaras“…

Personalmente, que la única variación sea esa, me llama la atención…

Supongo que no debía ser lo mismo enfrentarse a una exaltada, pero lingüísticamente muy incompetente (“gramaticalmente” lo hacía mejor; cuestión de “normas”) censura franquista de 1946, que hacerlo a una censura más “metalingüísticamente” preparada de 1976…

 

-VIII-

Tuve la fortuna de dar con una carta en la que el mismísimo Napoleón Bonaparte se dirigía al General Savary, Duque de Rovigo y, a la sazón Ministro de la Policía General Francesa, y en la que “El Gran Corso” ordenaba expresa y específicamente que Perkain fuera arrestado.

Las razones para ello no eran en nada “pelotísticas”, pero tengo la carta por especialmente importante, en la medida en que me reafirma (si bien no me lo confirma de pleno) que la siempre tópicamente admitida relación de amistad entre Perkain y Jean-Isidore Harispe, general de Brigada con Napoleón y luego Mariscal de Francia, apenas puede proceder sino de una, seguramente, necesaria catarsis a la salida de las guerras de la Convención y luego Napoleónicas.

La carta, repito, no confirma de pleno que el de Baigorri y el de Aldude fueran enemigos, pero sí deja claro que Perkain se evidencia como amigo de los enemigos de Harispe: los Mina. (Ante la fecha de la carta, dejo de momento en suspenso si ésta se refiere a tío, Espoz y Mina, o sobrino, Mina Ilundain. En una lectura rápida de la autobiografía del primero no encuentro referencia que se adecúe sin problemas a esta estadía que menciona Napoleón, pero no parece se pueda referir al sobrino, prisionero, si no me equivoco, a partir de 1810)

Me limito ahora a reproducir su texto, sin más, en el convencimiento de que tiene un gran valor documental y que, sobre todo, obliga a una infinidad de preguntas que desde hace ya muchas décadas debían haber sido planteadas.

 

AU GENERAL SAVARY, DUC DE ROVIGO,

MINISTRE DE LA POLICE GÉNÉRALE.

Paris, 2 avril 1811.

Mina s’est rendu dans la commune française des Aldudes avec une douzaine d’hommes. Au lieu d’être poursuivi, il y a logé chez un particulier nommé Percain, qui lui a donné un guide pour le conduire à Burguete. Donnez ordre d’arrêter dix des principaux habitants de cette commune, entre autres ce Percain et le guide, et prenez des mesures pour que cela s’exécute subitement; en même temps, faites témoigner mon mécontentement à cette commune de son mauvais esprit.


 


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