Guantero (Para Laxoa)
http://www.oficiostradicionales.net/es/rurales/guantero/
Extracto de artículos de la web sobre oficios tradicionales de la Diputación foral de Gipuzkoa
por Carmelo Urdangarin
El juego de la pelota puede considerarse un deporte universal que se ha practicado desde la antigüedad de muy diversas maneras. Se considera que el nombre etimológicamente proviene del latín pila y que con la romanización se introdujo en Europa. En el País Vasco tiene históricamente una gran importancia llegando a formar parte de nuestro patrimonio cultural.
Como cualquier otra actividad, el juego de la pelota ha evolucionado con el transcurso del tiempo. Entre las modalidades más antiguas las llamadas directas es decir en las que los contendientes se sitúan unos frente a otros ocupando uno una parcela del terreno (como en el tenis), destacan el largo o bote luzea (que no se practica desde hace décadas) y también el laxoa (lashua). En el primero no se emplea herramienta alguna, únicamente la mano, ni exige frontis ni pared lateral, aunque sí se dispone de alguna o de ambas se utiliza para complicar el juego. La segunda modalidad en la que la pared del fondo o rebote es fundamental es, muy parecida, aunque se utilizan guantes de cuero y otro tipo de pelota practicándose en un terreno de juego mayor debido al distinto impulso que supone la utilización de la citada herramienta.
Los guantes de cuero que requiere la modalidad de la laxoa los han fabricado tradicionalmente artesanos especializados que compaginan esta actividad habitualmente con la de zapateros, manteniéndose en nuestros días una buena parte de los procedimientos del pasado. Los navarros Florentino Ibarra (1.925) de Beinza-Labayen y Eusebio Arregui (1.928) de Santesteban son dos expertos fabricantes de estos útiles.
Los guantes utilizados en el juego de laxoa son de cuero rígido, de forma enconvada y acanalada con un peso entre 900 y 1.100 gramos y de dos clases. Uno corto de unos 35 cm. de largo por 17 de anchura y otro largo de una distancia aproximada entre los puntos extremos de 45 cm. que llegan a 58 en la curvatura interior con una anchura de 17 cm. en la base y 11 en la punta. El jugador que realiza el saque y el número utilizan esta segunda herramienta. En la parte posterior inferior llevan una manopla donde se introduce la mano con la que se maneja la herramienta.
Los dos artesanos que actualmente fabrican guantes compran cuero de vacuno sin salar, en el matadero comarcal para proceder a continuación a “ablandarlo” por inmersión durante unos tres días, en un bidón de metal que contiene cal viva. Tras quitarle los restos mayores de carne y pelo utilizando una espátula de madera, vuelven a introducirlo durante unos 25 a 30 días en cal viva rebajada (6/7 kg. por cada 150 litros de agua) para habitualmente en el río sobre una madera proceder a la limpieza final con un descanador. Tras el secado al aire libre (en verano unos ocho días) se procede al almacenado.
Antes de su utilización posterior se vuelve a sumergir en agua fría (2 o 3 días) para pasar a cortar el cuero de la parte del lomo del animal por el lado donde tenía el pelo, “la flor”, y que será la que reciba el golpe de la pelota para lo que se utilizan plantillas y cuchillas de zapatero. A continuación se coloca muy bien estirada sobre un molde u horma de madera clavándse a la misma, para que al secarse tome la forma deseada. Lo mismo se hace con una segunda y tercera capa, colocándose esta al revés que la primera. Tras colocar un botón entre las dos últimos cueros (para coger el guante con mayor comodidad para la mano) se procede primero a cortar los sobrantes y después a pulir los exteriores con lija (antes en un torno de pedal y ahora eléctrico).
Para terminar el guante se procede a levantar la tercera capa y colocar la manopla volviéndose a coser el conjunto con doble fila (antes utilizaban una lezna y pelo de jabalí, ahora taladro eléctrico e hilo industrial).
Tras colorear el guante (se ha pasado de utilizar azafrán hervido a la cera líquida) se le da cera para que la pelota corra mejor.
La manopla se fabrica con independencia del guante comenzando por cortar un cuero “suave” a la medida requerida utilizando plantillas y cuchilla de zapatero para pasar a hacer cuatro ranuras en las que se introducen quillas que hacen de entrededos, cosiéndose todo ello a máquina. Tras colocarle dos botones de cuero (donde van a ir las yemas de los dedos) y dos tiras que nacen entre el índice y el pulgar, para que el jugador pueda sujetar debidamente su mano y tras acabar con un bordillo de badana queda la manopla terminada pasándose a unirla al guante.
La época más brillante del guante o laxoa hay que situarla a mediados del siglo XIX en que se practicaba en extensas zonas a ambos lados de la frontera incluso en Pamplona así como en algunas comarcas vizcaínas. Con la aparición del ble hacia 1.870 empieza a languidecer en beneficio de otras modalidades concentrándose en torno al Bidasoa hasta prácticamente desaparecer. Sin embargo hacia 1.960 y gracias en buena medida a Jesús Jaimenera volvió a resurgir manteniendo actualmente una cierta actividad, poco apoyada desde las Administraciones Públicas y que Laxo Elkartea (amigos del guante) trata de impulsar.
Todos estos vaivenes han tenido gran repercusión en la producción de guantes que ha pasado del centenar anual a cifras casi simbólicas aunque el creciente destino de esta heramienta a la decoración o recuerdo turístico puede ayudar a la recuperación de su fabricación. El artesano puede conseguir fabricar un guante por día de trabajo una vez preparados los materiales. Su duración puede ser muy dilatada, siempre que se cuide con esmero y no reciba golpes. El precio ha pasado de unas siete pesetas en los años treinta a unas 15.000 y hasta 20.000 actualmente.
La continuidad de la producción de guantes está amenazada por cuanto los artesanos jóvenes no conocen su fabricación, si bien la sencillez de los conocimientos requeridos puede permitir el relevo de los actuales artesanos que conocen este singular oficio.
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http://www.euskonews.com/artisautza/0194zbk/procesos_es.html
Extracto de la web Euskonews, sobre Artisautza (Guanteros) de Antxon Aguirre Sorondo
PROCESOS (Antxon Aguirre Sorondo)
Proceso de fabricación de una bota
| Nuestro artesano. |
Los principales pasos para la fabricación de una bota de monte son los siguientes:
- La primera tarea es tomar las medidas y plantillas de los pies del cliente. Así se efectuaran unas botas “a medida” y que se ajusten a cada uno de los pies “como un guante”.
- Con estos dibujos el artesano procede a preparar la horma. Esto es una pieza de madera que simulará ser los pies del cliente. Para ello añadirá a la horma diversos postizos para que sea perfecta replica de cada uno de los pies.
- Procede a realizar unas plantillas en papel, las cuales le servirán para cortar las piezas de cuero ajustando a cada necesidad.
- Prepara todo: la piel, uniendo a ella los refuerzos, objetes y demás elementos. Si va a llevar forro interior también procede a prepararlo cosiendo concienzudamente ambas partes.
- En este momento tenemos lo que se llama “el corte” de la bota por un lado (parte de la bota sin suela). Habrá que unirlo ahora a la correspondiente suela con su plantilla interior. Para ello clava la suela a la horma y procede a clavetear con algunas puntas todo “el corte” sobre ella. Estará ya preparado para coser ambas partes.
- Procede ahora el artesano a coser a mano ambas partes para unirlas: la suela (con su plantilla) y el “corte”. Previamente el artesano prepara el hilo de bramante a base de unir cabos de cáñamo (normalmente seis cabos por hilo, pero para pieles gruesas se hacían hilos de hasta ocho cabos), dispuestos en forma escalonada para facilitar su ensarte, retorcidos en la punta y rematados con un pelo de jabalí, cerdo o pita. Todo este hilado se impregna de pez, asegurando así su completa resistencia. Para esta labor se ayuda de una lezna de zapatero y un poco de cera que ayuda a que pase mejor el bramante.
Una vez terminada la bota, solo resta quitar la horma interior, ponerle los cordones y darle cera para que muestren toda su belleza.
Un detalle. Cuando pregunté al artesano qué tipo de piel usa para su trabajo me contestó sin dudar “la mejor. En un trabajo a mano como éste (cuando le entrevisté estaba confeccionando una bota de monte) hay que usar la mejor piel”. A él se la mandan desde una empresa de curtidos de Galicia desde hace más de 30 años.
Proceso de fabricación de un guante
Vamos a detenernos ahora en ver los pasos necesarios para la fabricación de un guante de cuero.
Al empezar el proceso de confección, la piel natural de becerro (vacuno) se introduce en una mezcla de agua y cal para su limpieza. Allí se deja por espacio de tres días, transcurridos los cuales se extrae y aclara bien con abundante agua.
Terminada esta ingrata tarea, corta la pieza y la clava en sobre un soporte de madera, donde secará y adoptará la forma definitiva. Cuando la primera capa está ya seca (unos 3 o 4 días) coloca de igual forma otra encima y deja secar y luego otra de la misma forma. Así con tres capas se formará el guante.
Mientras tanto, el guantero prepara la manopla (que será desde donde se sostendrá la herramienta a la mano) que es metida entre las últimas capas. A partir de ese momento procede a coser todo el conjunto: las tres capas y la manopla, que quedaran formando un todo rígido y fuerte.
| FLORENTINO IBARRA |
Guantero
2003 / 01 / 10-17
Autor: Antxon Aguirre Sorondo
HISTORIA
El deporte de la pelota vasca, tal y como hoy la conocemos, parte del siglo XVIII. Se cree que es una variante del “juego de paume” (el lusus pilae cum palma) que durante la Edad Media fue muy popular entre las clases urbanas de toda Europa y en especial en Francia. Sabemos, por ejemplo, que en el año 1292 París contaba sólo con ocho librerías, pero en cambio había trece artesanos fabricantes de pelotas de “paume”. El rey Carlos V de Francia introdujo el juego en los salones del Louvre habilitando dos pisos enteros del gran palacio real a tal fin. Una línea trazada en el suelo separaba a los adversarios que intercambiaban lanzamientos a golpe de mano. De este “jeu de paume” derivan nuestra pelota vasca y las demás modalidades que también se practican en Europa, como el tenis y las demás variantes.
La primera modalidad autóctona de juego de nuestra pelota vasca fue el llamado bote-luzea: los contrincantes se colocaban en campos enfrentados, como en el tenis, y se lanzaban la pelota con la mano (pelotas de caucho recubierto de lana, hilo y cuero en capas superpuestas, llegando a pesar más de cien gramos y por ello causa de frecuentes lesiones).
La existencia de topónimos en zonas de pastoreo como los de “pilota-soro” o “soropil” hace suponer que fue una modalidad usada por nuestros pastores para matar el tiempo. Por otra parte el que al tocón que sirve para el saque en la modalidad de “laxoa” o de guante se le llama bota-arri (arri=piedra) a pesar de ser hoy de madera, quizás sea una pervivencia de dicho “deporte de pastores” que usaban una piedra para hacer botar la pelota del saque.



