La Pala Atómica

Anécdotas de la pelota, Artículos de pelota, Historias de la pelota, Pala, Pala (Artículos)

La Pala Atómica

No Comments 03 abril 2014

LA PALA ATÓMICA
La pala atómica la inventó D. Faustino Santiago Urkidi Lamikiz (Bilbao, 18 de febrero de 1896-…?), que la mostró a Arsenio Merodio (Txikito de Gallarta) para su aprobación. Éste dio el visto bueno y la utilizó por vez primera en un partido jugado por palistas profesionales, el 19 de junio de 1947. Fue en el Euskalduna de Bilbao, con Ismael Madariaga de compañero contra Arrigorriaga II y Ermua. Y con ella llegó una pequeña revolución a esta especialidad, ya que la pelota conseguía un 20% de superior intensidad.
Era simplemente una pala de dos piezas. Una herramienta de madera de haya (generalmente poco pesada), pero que en la parte del empale tenía un injerto de otra madera más dura (generalmente de encina), en forma de cuña. Algunos privilegiados ponían esta cuña de madera de guayacán, una madera durísima, de color negro amarillento que daba a estas palas un aspecto muy llamativo. El injerto, puesto en el empale, hacía que la pelota saliera de la pala con más velocidad. Al ser una madera muy dura, y que por lo tanto no se hundía, era mucho más difícil controlar la pelota. Un accidente fortuito ocurrido en el frontón Recoletos de Madrid, el 27 de marzo de 1956, que le costó la vida al palista Luis Zenoz Alsua (Alsua II) -(recibió un fortísimo pelotazo en la parte posterior de la cabeza)-, hizo que, unos meses más tarde, la Federación Española prohibiese su uso tanto en campo aficionado como en el campo profesional.

El 1 de agosto de ese año, “Hierro” de Bilbao escribió: “Con los partidos
de ayer, nuestros pelotaris dieron el adiós a la pala atómica, prohibida por
la Federación Española a partir de hoy, primero de agosto, tanto para los
jugadores profesionales como para los aficionados. De ahora en adelante sólo se permitirá el uso de la pala de haya, de una sola pieza, sin aditamento”.

Los últimos partidos en los cuales los pelotaris utilizaron la pala atómica: Baracaldo II y Amorebieta IV ganaron 45-36 a Begoñés VII y Agirrebengoa; Zabalbide IV e Ituarte IV perdieron 41-45 ante Baracaldo IV e Inza I; Y, Zabalbide I y Cipri vencieron 30-18 a Oleagoitia e Inza II.
¿Fue acertada esta decisión? A nuestro modo de ver, no. Y compartimos totalmente la opinión de D. Enrique Abril (Oiarzun, Gipuzkoa, 3 de septiembre de 1908-San Sebastián, 1 de agosto de 1976) cuando dijo: “Esta prohibición es un curioso fenómeno de retroceso en el camino del progreso, como si algún día la Humanidad se viera obligada a frenar la velocidad de todos los vehículos en uso porque el hombre no pudiera resistirlo”.

P.D. La foto corresponde a Alsúa II

Jesús Azurmendi

Los Guarismos en la Pelota

Artículos de pelota, Cesta punta, Historias de la pelota, Mano, Pala, Remonte, Remonte (Artículos)

Los Guarismos en la Pelota

No Comments 06 noviembre 2013

LOS GUARISMOS EN LA PELOTA Jesús Azurmendi:  Aunque antiguamente, cuando dos pelotaris eran hermanos para anunciarse en lugar de guarismos se utilizaban las palabras “mayor” y “menor” (ejemplos: Erdoza mayor y Erdoza menor; Begoñes mayor y Begoñes menor), lo más natural era usar un guarismo. Norma que se sigue en la actualidad. Y se denomina guarismo al número, siempre en números romanos, que los pelotaris se ponen detrás de su nombre de “guerra”. Pero a cuenta de la utilización de guarismos tenemos que dejar claro algunas cosas:

PRIMERO.- Solamente el pelotari profesional tiene derecho a ponerse un guarismo, los aficionados jamás deberán hacerlo. Y esta afirmación no es de mi propiedad, sino que ha estado mantenida durante toda la Historia de la Pelota y avalada por todos los historiadores que han existido. D. Juan de Irigoien siempre decía que: “Un pelotari aficionado no puede nunca, bajo ningún pretexto, adueñarse de un guarismo”.

SEGUNDO.- Si el pelotari que debuta es único; es decir que en su familia no ha habido nunca un antepasado pelotari, no deberá ponerse ningún guarismo. Un mal ejemplo lo hemos tenido en los hermanos Unda (ambos palistas, uno profesional y otro aficionado), el mayor se anunciaba con Unda I y el aficionado con Unda II. En los dos casos es incorrecto. Lo correcto hubiera sido que el profesional lo hubiera hecho con Unda y el aficionado, bien con Unda o bien con su nombre de pila y su apellido.

TERCERO.- Cuando debuta un pariente de un pelotari en activo o ya retirado deberá ponerse el nombre seguido del guarismo II. Si debuta otro pariente se pondrá III, y así sucesivamente. Es decir que, aunque el pelotari esté retirado o fallecido, su guarismo se respetará siempre. Esto no se ha respetado en múltiples ocasiones. Un ejemplo lo tenemos en el actual palista Iñaki Garma, que se anuncia con el nombre de Garma y tendría que ponerse (II), porque tuvo un hermano que debutó antes que él y que utilizo el guarismo (I).

CUARTO.- Los guarismos se pondrán siempre por antigüedad del debut del pelotari. Si un pelotari es menor que su hermano, pero debuta antes, a él le corresponderá llevar un guarismo menor que el de su hermano. Ejemplo: yo soy mayor que mi hermano Fernando, pero como él debutó antes jugó con un guarismo menor que el mío.

QUINTO.- La sucesión de los guarismos deberá seguirse aunque los pelotaris sean de distintas modalidades. Un ejemplo lo tenemos en los hermanos Oreja, creo que dos de ellos fueron manistas y el mayor palista, y se anunciaron como Oreja I, Oreja II y Oreja III. Hicieron lo correcto.

SEXTO.- ¿Qué familiares pueden jugar con el mismo nombre? Aquí pueden existir discrepancias. A mi modo de ver: padres, hijos, hermanos, nietos…, y con el permiso debido: primos y sobrinos.

SEPTIMO.- Si el pelotari que debuta no es pariente de alguien que juega o ha jugado con un nombre, no deberá apropiarse de ese nombre bajo ninguna circunstancia. Ejemplo: en los años de Totorika hubo un palista que se anunció con el nombre de Ermua, no siendo pariente de otro Ermua que había jugado 50 años antes. No debió hacerlo. Imaginemos que ahora debuta un puntista que se apellida Txurruka, ¿sería correcto que jugase con ese nombre? Mi opinión es que no.

OCTAVO.- Todos los pelotaris parientes deberán jugar con el mismo nombre, diferenciándose solamente en el guarismo. Un mal ejemplo lo tenemos en los hermanos Piedra. Los tres fueron palistas: el primero y el segundo se anunciaron con su apellido y los guarismos (I) y (II), pero el tercero como nació en Durango jugó con el nombre de Durangués. Ya sé que cada uno puede elegir el nombre que le apetezca, pero lo correcto hubiera sido Piedra III.

NOVENO.- Si el pelotari, como primero de la saga que es, se anuncia con un nombre, el segundo deberá ponerse el guarismo (II) y no el (I). Un mal ejemplo lo tenemos en la dinastía Arrigorriaga. El mayor jugó con ese nombre, nació en esa localidad, pero el segundo lo hizo como Arrigorriaga (I) y el siguiente como Arrigorriaga (II). Muy mal los dos. Pero el cuarto de la saga, hijo del que la fundó, lo hizo con el nombre de Arrigorriaga IV. Se salto el guarismo (III) para respetar la dinastía, en mi opinión hizo lo correcto. De esta manera ocurre que el pelotari Arrigorriaga III no existió.

DÉCIMO.- El pelotari deberá anunciarse, bien con el apellido, bien con Txikito de…; pero, salvo rarísimas excepciones, lo hará con el nombre de pila. Ha habido algunos pelotaris que han jugado con su nombre de pila: Roberto y Pastor (palistas), Guillermo (puntista), Raúl (remontista)…; pero, por regla general, dejaremos que sean las mujeres pelotaris las que los utilicen: Emilia, Petrita, Paquita (raquetistas). Y por último, veamos el caso de un manista en activo: el hijo de Julián Retegi, que se anuncia con el nombre de Retegi Bi. ¿Cuál es el motivo por el cual no ha seguido la numeración de la dinastía? No lo sabemos, ¿será para que la gente sepa que es hijo del gran Retegi II? Personalmente, me parece una tontería. Y en la Pelota Vasca cuantas menos tonterías haya mejor.   Todo esto que he escrito no es más que mi opinión, pero basada siempre en la tradición, y no olvidemos nunca que la Pelota Vasca es, además de un deporte, tradición de un pueblo, y merece guardar unas normas.   Jesús Azurmendi (Noviembre 2013)

Historias de la pelota, Noticias, Pala, Pala (Artículos)

El pelotari Enrique Abril Rey

2 Comments 27 octubre 2011

Copiamos íntegro el articulo publicado en el portal euskonews

http://www.euskonews.com/0463zbk/efem46303es.html

El pelotari Enrique Abril Rey nació el 3 de diciembre de 1908

Pelotari guipuzcoano especializado en pala, nació en Oiartzun el 3 de diciembre de 1908. Ha sido Campeón de España de pala los años 1943 y 1944 con Andonegui y en 1947 y 1950 con Artola, asimismo sub-campeón en tres ocasiones y varias veces Campeón de Gipuzkoa.

Ocupó cargos directivos en la federación Guipuzcoana de Pelota con anterioridad a 1936 y en 1938 fue nombrado primer Delegado provincial de Pelota Vasca. Ha ejercido de crítico deportivo en radio y televisión, estando presente en numerosos finales mano-manistas.

Autor del trabajo Dos siglos de Pelota Vasca. En defensa del juego de “Rebote”, San Sebastián, Caja de Ahorros Municipal, 1971.

Perteneciente al “Club Deportivo Loyolatarra”, en 1972 le fue concedida la Insignia de brillantes de la Sociedad y desde 1975 se celebra en su memoria el “Memorial Enrique Abril”. Falleció en 1976.

Entrega del trofeo a los ganadores Abril y Andonaegui en el campeonato de España de pelota aficionados, Bilbao 1944.

El último campeón del mundo

Pala, Pala (Artículos), Pelotaris legendarios

El último campeón del mundo

2 Comments 13 julio 2011

Transcribimos íntegro el post de Iñigo Gurruchaga desde londres en “el mundo de cerca” del elcorreo.com

21 Noviembre 2008

Escribí esta nota necrológica sobre mi tío Jesús cuando falleció y no conseguimos entonces publicarla. Espero que a alguien le agrade leer esta historia de pelotaris y de otro tiempo durante el fin de semana, que les deseo feliz.

jesus gurruchaga

Jesús Gurruchaga se formó como pelotari en un San Sebastián que ya no existe. Nació el 11 de enero de 1928 en la calle de Miracruz, hijo de un cocinero y hotelero que alternaba los veranos en Zarauz con los inviernos en la capital. Su abuelo materno era el conserje del frontón Moderno, en Atocha, y del Jai Alai, en Ategorrieta. La leyenda afirma que en este último se dieron los mayores pelotazos en la historia porque pelotas que salían por encima del frontis caían a veces en los vagones de carga de algún tren que las llevaba a Irún o a Aranda de Duero. Su tío, Aquilino Sagarna, había ganado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París, cuando la pelota compitió como deporte invitado.

Al terminar la guerra civil, los negocios se habían difuminado, el padre murió de una súbita infección, y la renta de la familia quedó pendiente de la explotación de la cafetería del frontón Urumea. Allí aprendió a jugar. Bajo la instrucción severa del canchero, Daniel Arizala, que exigía a sus pupilos la limpieza de la cancha con serrín y ácido antes de dejarles calzar el remonte. Para completar el callejero de frontones desaparecidos en unas cuantas hectáreas de terreno- en donde también estudió, primero, en el colegio de Nuestra Señora del Pilar, y, después, en la Escuela de Comercio- quedaba el frontón Gros, donde jugó más tarde en las especialidades cortas.

El Urumea fue su frontón. Allí trabajó en el negocio familiar y ganó su primer campeonato juvenil de Guipúzcoa, en 1944. Allí jugó algunos de los partidos más sonados de su vida. Y allí presenció las tardes de gloria del pelotari que más admiró, Jesús Abrego, a quien definía como “la perfección en el juego de la pelota” cuando recordaba partidos interrumpidos mientras se recogían de la cancha los restos de una lluvia de duros de plata, chaquetas o puros arrojados a ‘Don Jesús’ por un público entusiasmado.

En el frontón Urumea ganó también su primer campeonato absoluto de Guipúzcoa, en 1949, y en los ensayos constantes en aquella cancha se forjó la versatilidad de un pelotari que ya en 1955 tenía en su palmarés un curioso logro. Había ganado el campeonato de España de remonte dos veces, en 1952, con Macazaga, y en 1955, con Irastorza. La primera vez jugando de zaguero; la segunda, de delantero.

Pero la especialidad del remonte no atravesaba sus mejores tiempos y Paco Bengoechea le animó a que probase a jugar con la pala. El cambio de herramienta no le resultó fácil, le costaba empalar. Su personal artesanía produjo entonces unos amortiguadores hechos con esponja para evitar el daño del mango en la mano. En el primer año de competición quedaron campeones de larga y subcampeones de corta. Había ya comprobado en el remonte que era un mejor delantero y, al llegar a la pala, quienes le habían visto progresar se preguntaron dónde se le podía meter el tanto.

Según su juicio, para ser buen pelotari hay que tener buenos reflejos, buena vista e intuir la jugada. Pero él añadía otras cualidades.

En primer lugar, una buena forma física, que se ocupaba de mantener en su dilatada carrera con ejercicios especiales, como acudir a las cuestas del monte Ulía para correr en series hacia abajo y con frenada. En segundo lugar, la voluntad de ganar cada partido. Jesús Gurruchaga, que siempre jugó a la pelota como aficionado, tomaba las precauciones de un profesional antes de cada partido. Antes de una final ensayaba durante la semana vestido de blanco para evitar lo que ahora se llamaría miedo escénico. Si jugaba en el frontón Recoletos, entraba en el recinto y veía los partidos previos con gafas de sol, que se quitaba momentos antes del inicio del partido combatiendo así la oscuridad del frontis. Y el limado de los mangos de sus palas con una bolsa repleta de cristales para adaptarlos a su pequeña mano se completaba con el rasgado de la yema de la pala para que la pelota se agarrase más y cogiese más efecto.

A esas cualidades y dedicación añadía una virtud que él señalaba entre las imprescindibles para ser buen pelotari, la capacidad de adelantarse al movimiento de la pelota. Era un deportista atento a las técnicas de su juego, que se asombraba de que otros no hubiesen caído en la cuenta, por ejemplo, de que una pelota reboteada bota hacia el txoko cuando sale del frontis. Fue un observador muy atento de los gestos, fuerzas y debilidades de parejas y rivales.

El remonte o el talento natural le habían dado además un golpe versátil y poderoso de sotamano. Puramente defensivo con la izquierda, Gurruchaga tenía toda la gama posible en los sesenta grados decisivos del delantero que domina el juego de aire. Esa variedad de golpes de arriba, su intuición y su voracidad para cubrir la cancha fueron sus características más destacadas como pelotari. Era verdaderamente muy difícil ganarle un tanto. Y su pronta calvicie le retrató prematura e injustamente como un veterano. Un perpetuo veterano. Cuando se retiró, en 1972, tras perder la final del campeonato de España de pala larga, habían pasado 28 años desde su primer campeonato de Guipúzcoa.

Jesus Gurruchaga

Su palmarés es único. Nadie será ya campeón del mundo de pala larga, porque, tras su triunfo en el Mundial de Hossegor, en 1958, con Felipe Huarte en la zaga, no se ha vuelto a jugar a la especialidad. Francia y México disputaron el torneo en aquella última ocasión y Jesús incorporó a sus dichos corrientes un ‘se va la ‘lus’’ que algún contrincante charro pronunciaba cuando caía la tarde en el frontón.

El resto del palmarés es algo parecido a esta lista: subcampeón del mundo de paleta con pelota de cuero, en 1962, con Unanue, dos veces campeón de España de remonte, una de pala corta, con Artola, once de pala larga, diez con Fernández y una con Izaguirre, veintiocho campeonatos de Guipúzcoa en esas especialidades, a las que añadió un subcampeonato en el trinquete. Un pelotari tan versátil afirmaba que la pala era la especialidad más difícil, el remonte la más dura y la mano la que tiene más mérito, además de ser madre de todas. Jesús Gurruchaga perdía sin embargo la paciencia como espectador de cesta punta, una especialidad que le parecía cómoda y ventajista.

A los 39 años, cuando dominaba la pala larga en el Torneo de Federaciones con su inseparable José Eugenio Fernández en la zaga, decidió jugar de nuevo a remonte y ganó dos campeonatos de Guipúzcoa. Jugó y ganó finales de pala larga y remonte el mismo día, en su frontón Urumea. Juan Mari Anza, masajista de la Real Sociedad, le llevó tras la final de remonte a un pasillo junto al vestuario, donde le dio a beber una pócima que le permitió ganar la segunda final. Y otras diez, según recordaba Jesús, que a continuación le hubiesen propuesto.

Los palistas guipuzcoanos del Torneo de Federaciones viajaban a Madrid o a Barcelona en el Citroen Pazo del taxista amigo, José, riendo las viejas anécdotas. Como aquella final del campeonato de España de 1957, en el Labrit, cuando su zaguero, José Miguel Yurramendi, decidió con gran amabilidad dar su entrada a un señor que, al verles llegar con sus bolsas a las puertas del frontón, les manifestó su pena por no poder entrar a la final, porque se había agotado el taquillaje. Poco después, el mismo señor era sacado en hombros de la grada tras recibir un pelotazo del propio Yurramendi. ¡Aquellos tiempos de frontones sin red y viajes interminables por carreteras de segunda, cuando el trofeo al mejor deportista guipuzcoano del año caía en un pelotari aficionado, como Jesús Gurruchaga, en la heptatloniana Gisela Struchtmeier o en el ciclista Txomin Perurena!

Jesus Gurruchaga

Eran los tiempos de los grandes rivales navarros, Mendiluce y Egaña, de los guipuzcoanos, Aristi y Llorca, de los castellanos, Sola y Ucín II. Un partido contra estos últimos quedó en el recuerdo de Jesús como uno de los más bellos, disputados y decisivos. Era la final del Campeonato de España de 1958. Su primera final de pala larga. Vísperas del Mundial. La selección de la pareja para Hossegor traería más tarde su propia saga, pero, en aquella final de Burgos, en un frontón que todos elogiaban, el de la Ciudad Deportiva Militar, con el sol cayendo por detrás del frontis para añadir más dificultad al juego, Gurruchaga y Fernández dieron la vuelta a la pala larga de aficionados.

Jesús recordaba a Ignacio Sola como el rival que más le había impresionado. El dentista madrileño, que llevaba gafas, parecía tener una facilidad natural para empalar todas. Un día le vio cómo daba un perfecto palazo a una pelota que cogió por detrás de su espalda. Sola y Ucín II, zaguero con gran golpe pero más fácil de desencanchar que su pareja, habían dominado el campeonato en los últimos años. Aquella final, el 8 de junio, fue el mejor partido del campeonato. Con empates hasta el tanto 24, cuando la pareja guipuzcoana logró quebrar a Ucín con el juego insistente a la zaga. 37-32. 38-35. Y 45-38.

Semanas más tarde, el frontón Urumea acogió de nuevo a Gurruchaga y a Sola, a Fernández y al profesional Gallaga, en los partidos de selección para el Campeonato del Mundo. El frontón se llenaba para verlos. Aunque el periodista Paco Ezquiaga ya había anotado en su crónica de las finales de Burgos la decadencia de las grandes modalidades de herramienta. En remonte sólo Guipúzcoa competía. Sola y Ucín defendían a Castilla en pala larga y en pala corta. Los hermanos catalanes Balet no tenían rivales en la cesta punta.

Era un vaticinio certero. En la muerte de Jesús Gurruchaga, el 14 de octubre de 2005, las competiciones en las grandes modalidades de herramienta en el campo aficionado prácticamente han desparecido y la pelota es un deporte distinto, que parece vivir de la transmisión nocturna por televisión de partidos de la mano profesional.

Tuvo la fortuna de ser el pelotari más versátil, más completo, de una época vigorosa de la pelota aficionada, a la que se entregó con una gran pasión, que sólo superó su amor por su mujer, Carmen Imaz, por sus hijos, Jesús y Antxon, y por su familia y sus amigos.

Iñigo Gurruchaga desde londres en “el mundo de cerca” del elcorreo.com


© 2011 Pilotarien Batzarra.